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Opinión | Sala de máquinas

Escuchando a las piedras

Quisiera pensar que no ha existido ni existirá ningún niño sin una colección de minerales. Bien cogidos a la orilla de un río, del mar, en las faldas de una montaña, o recibidos como regalo de cumpleaños en aquellas bandejas rotuladas con sus nombres vulgares y científicos. Los colores densos o translúcidos de esas piedras de colección, su tacto poroso o suave, las historias o secretos que parecían contener nos fascinaron a muchos pequeños, aunque después no siguiéramos coleccionando fósiles ni minerales, ya procedieran de cualquier parte de nuestro entorno o del resto del mundo.

Reflexionando sobre esa infantil y natural atracción, y acerca los universales misterios de la geología, leo con fascinación el libro de Marcia Bjormerud Escuchar a las piedras (editorial Crítica).

Un volumen –un ensayo, realmente, aunque disfrazado de cuaderno de campo– que se devora como un libro juvenil de aventuras, las de los geólogos en busca de explicación a los comportamientos de los glaciares, los volcanes o las placas tectónicas.

Marcia Bjorerud, profesora de Estudios Ambientales y de Geociencias de la Universidad de Lawrence en Wisconsin, está especializada en la física de terremotos y en la formación de montañas. Entre sus múltiples investigaciones a pie de campo resaltan las realizadas en la Noruega ártica (Svalbard), en la isla canadiense de Ellesmere, en distintos puntos de Italia, Nueva Zelanda y en el Lago Superior.

La autora está convencida de que las rocas son los mejores testigos de los sucesivos cambios del planeta tierra, acaecidos durante más de cuatro mil años de variaciones constantes. Interpretar los datos conservados en las superficies rocosas, en las arcillas, los pedernales y basaltos, las alteraciones provocadas por la erosión, la temperatura, el hielo, los estallidos volcánicos o el impacto de objetos celestes es ya una nueva asignatura a aprobar. Y también a aplicar, desde luego, si queremos sacar consecuencias y convertirlas en lecciones prácticas para la lucha climática.

Otras funciones más desconocidas de las rocas, como la purificación de las aguas que bebemos, la arquitectura de la topografía mundial o la conservación de la química de los mares se exponen aquí con la amenidad y rigor de un texto original, extraordinario. Escuchar a las piedras... un buen consejo.

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