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Opinión

Zaragoza

Matrimonio o cohabitación

En España, el invento de la bicefalia, con presidente y vicepresidente cada uno de su padre y de su madre, no ha funcionado

Los acuerdos entre PP y Vox en Extremadura y Aragón se han presentado como «pactos de gobierno»; pero realmente, al configurarse los mismos en una sola estructura que desafiará su bipolaridad y pondrá a prueba su capacidad de adaptación a una nueva manera de gestionar, van más allá.

El hecho, además, de que en ambos ejecutivos se haya incluido un vicepresidente de distinto signo al titular podrá suponer, bien un refuerzo de la alianza, bien un problema a solucionar en cuanto aparezcan las primeras discrepancias entre los números uno y dos de Extremadura y Aragón.

¿Lo del PP y Vox, o lo de Vox y el PP será un matrimonio o una cohabitación?

Está por ver, desde luego, pero los precedentes no parecen apuntar a una relación estable y duradera. Azcón y Nolasco ya probaron esta misma fórmula, con tal mal resultado que ni siquiera funcionó en ninguna de las consejerías «cedidas». Respecto a su duración, en cuanto las turbulencias de la política nacional enturbiaron el panorama aragonés, aquel primer gobierno autónomo PP-Vox saltó pronto por los aires. Cierto es que en otras autonomías –Baleares, Valencia–, el binomio, mal que bien, parece ir chutando, pero sin que sus garantías se extiendan más allá del próximo presupuesto o de las próximas elecciones municipales.

En España, el invento de la bicefalia, con presidente y vicepresidente cada uno de su padre y de su madre, no ha funcionado. El último fracaso fue el del tándem Pedro Sánchez-Pablo Iglesias. Un equipo al que nadie o casi nadie deseaba ver jugar, pero que por el mandato o capricho de las urnas se vieron en la necesidad de vestir la misma camiseta. Por poco tiempo, pues sorpresivamente Iglesias presentaba la dimisión de su poderoso cargo, sin que, para muchos, haya quedado claro el motivo por el que saltó del ejecutivo para prácticamente decir adiós a una actividad en la que había marcado época, doblegando al PSOE como ahora mismo, en el ala contraria, Vox pretende doblarle la mano al Partido Popular.

La historia de la derecha española está cambiando. Su rumbo marcará en buena medida el devenir político del país. Estos primeros pactos son una prueba. Permanezcamos atentos a sus efectos.

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