Opinión
Una camino con muchas curvas
Jorge Azcón, que volverá a presidir el Gobierno de Aragón a partir del jueves próximo, ofreció ayer, durante su discurso de investidura en las Cortes de Aragón, la senda sobre la que quiere que discurra una legislatura que estará marcada por el pacto alcanzado con Vox. Un acuerdo, recordó, que «no tiene vuelta de hoja» porque es fruto del mandato de las urnas y porque Aragón «necesita estabilidad» y «no merece un bloqueo». Esa fue la premisa sobre la que cimentó su intervención, que duró una hora y 45 minutos, y en la que quiso dejar claro que la comunidad necesita tener continuidad respecto al proyecto iniciado en la anterior legislatura.
El discurso de Azcón no ofreció grandes novedades ni anuncios sino que se limitó a marcar la nueva hoja de ruta, tratar de explicar y normalizar un pacto del que todavía se desconoce el contenido de su letra pequeña –sobre todo en la aplicación práctica del término «prioridad nacional»– y buscar la complicidad de un socio de Gobierno que no aplaudió en ningún momento de su intervención. Azcón, en todo caso, dejó claro que el futuro de la comunidad pasa por el desarrollo económico, a través del impulso de la tecnología, la industria y la energía, así como por el apuntalamiento de la Educación, la Sanidad y el desarrollo de políticas de vivienda que sepan dar respuesta al gran problema de miles de familias. Esa columna vertebral, que da una segunda vida a la primera legislatura de Azcón, estará blindada y pilotada por consejeros del PP.
Sin embargo, esa continuidad al proyecto original del PP_diseñado en 2023 no dependerá solo del buen hacer de los populares como de la voluntad, intención y ganas que le ponga al desafío el partido de Abascal, que se enfrenta a un escenario desconocido y exigente, con carteras como Servicios Sociales, Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, además de una vicepresidencia. Vox tendrá, por tanto, que elegir entre ponerse manos a la obra o encender fuegos de artificio con vistas a las elecciones municipales y generales de 2027. En este sentido, principal reto que tendrá el nuevo Gobierno de Aragón y, particularmente, Azcón será convencer a la ultraderecha de que la gestión está por encima de la ideología, de que los intereses de la comunidad están por encima de los del partido de Abascal y de que sin un mínimo de sintonía y cintura política todo puede saltar por los aires.
Azcón intentó ayer de seducir a Vox con guiños a políticas en materia de agricultura, ganadería y medio rural, así como en materia de fiscalidad y en el rechazó a la inmigración ilegal de forma tajante. Además, ha realizado cesiones impensables hace solo unos meses, que han quedado reflejadas en el pacto de 13 puntos firmado con Vox. Pero ahora comienza a rodar el balón y es la hora de exigir compromiso para cumplir con la mayor de todas las tareas, trabajar por Aragón.
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