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Opinión | EL RINCÓN DE PENSAR

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

¿Todo bien, señor presidente?

Azcón parece estar sufriendo en lo personal el polémico pacto con Vox en Aragón y la defensa de una prioridad nacional que le equipara sin quererlo en el mensaje xenófobo y racista que sí defiende la ultraderecha

El presidente Azcón, esta semana en las Cortes durante el pleno de su investidura.

El presidente Azcón, esta semana en las Cortes durante el pleno de su investidura. / Jaime Galindo

Para ser un momento de celebración, no parece que en el PP aragonés estén para muchas fiestas. Es verdad que el discurso de la necesaria estabilidad para la comunidad en un momento de crecimiento económico y de aterrizaje de inversiones puede justificarlo casi todo, o que no es verdad eso que dice el Gobierno central de que no tener un presupuesto aprobado no es tan grave. Pero me da la sensación de que esto de la política tiene a veces un componente difícil de calibrar pero sencillo de detectar: cómo afecta a las personas las decisiones que toman, los acuerdos que alcanzan. Porque los políticos también son personas, aunque a veces no lo parezcan. Y en este caso llevo días fijándome en cómo se refleja en el presidente Azcón lo que ha firmado con Vox para dar una segunda vida a la coalición con la extrema derecha en Aragón. Y, a riesgo de equivocarme, me da la sensación de que le afecta en lo personal tener que dar la cara por cuestiones como la prioridad nacional.

Para ser un profesional tan entusiasta e incombustible como es él, da síntomas de agotamiento, de querer justificarse todo el rato con una medida que matiza, apostilla y se corrige porque dice lo que dice. No es lo mismo que te acusen de favorecer a los más ricos o de recortar en los servicios que te acusen de xenófobo o racista. Igual me equivoco, pero creo que a él sí le hace daño en lo personal. No quiere verse en esa foto, eso está claro, aunque solo sea un eslogan que luego no se podrá aplicar como dice Vox. Y el presidente se refugia en que cumplirá la ley y la Constitución, solo faltaría, o en que, como ha dicho esta semana, nadie se quedará atrás ni desatendido en Aragón. Por eso habla de no postergar a los aragoneses, cuando en realidad Vox está pidiendo anteponerlos a los inmigrantes. Por eso dice que no tiene nada que ver con el lugar de procedencia, cuando todo el mundo sabe que Vox no está pensando en los chinos o en los ricos europeos, sino en los pobres africanos... Esa es la foto y creo que de verdad le duele verse en ella.

Pero es que esta negociación con la extrema derecha va de eso. Azcón creo que se piensa, parafraseando al conocido proverbio, que a Vox le ha dado el reloj pero él se queda el tiempo. Pero, primero, este es un partido que cambia de reloj más que de vestuario y puede pasar que este peaje personal solo le dé para otros once meses de coalición y cualquier excusa les sirva para romper. Segundo, que Vox ha logrado liderar el relato y es el presidente el que pone la cara. Y tercero, que un Aragón estable necesita de un presidente fuerte y que se cree todo lo que firma con la ultraderecha. Igual me equivoco pero no parece que vaya todo fenomenal.

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