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Opinión | EL ARTÍCULO DEL DÍA

Marta Gracia Blanco

Marta Gracia Blanco

Diputada por el PSOE en el Congreso de los Diputados

Cuestión de prioridades

Cada cual tiene sus manías, la mía es leerlo todo. Así que también me he leído, a fondo, el Acuerdo de Gobierno PP-VOX en Aragón. Además, lo he leído con las gafas de alcaldesa, una visión que aún conservo aunque ya no gobierne mi pueblo. Es un ejercicio de lectura muy interesante, ya se lo anticipo.

Si el Acuerdo es un reflejo de las prioridades de los partidos que nos van a gobernar, tan importante son las presencias como las ausencias. Digo yo que si algo no ha sido objeto de atención en el pacto es porque no interesaba a las partes. La Cultura no recibe ni una mínima mención en el documento. El Deporte, solo un párrafo genérico. Empezamos bien. Aunque casi mejor pasar desapercibidos, virgencica, virgencica, que me quede como estoy, pensarán los profesionales, las asociaciones, los colectivos, los cientos de miles de aragoneses que, de una forma u otra, dedican una parte importante de su vida al deporte o a la cultura.

Pero, en realidad, la ausencia más clamorosa es la de una Memoria Económica. ¿Alguien ha echado alguna cuenta antes de firmar el Acuerdo? Porque si el Pacto se basa en la reducción de los ingresos (renunciando a buena parte de los ingresos fiscales propios) y a continuación se dedica a generar un gasto evidente y considerable (bonificaciones, subvenciones, planes de inversión, infraestructuras, y aumento del gasto público, buena parte de él destinado al concierto con el sector privado), en algún momento alguien tendrá que explicar cómo va a pagar la fiesta. Sobre todo, teniendo en cuenta que PP y VOX han votado en contra de todas las medidas que el Gobierno de España ha propuesto para incrementar los ingresos de las Comunidades Autónomas, incluidas la actualización de la senda de estabilidad y el techo de gasto.

Ya les anticipo que las cuentas no salen. Eliminar el programa de enseñanza de la lengua árabe en los colegios (PLACM), las subvenciones a las ONGs y los sindicatos, la atención a los Menores no Acompañados o el Instituto Aragonés del Catalán son imposiciones ideológicas y doctrinarias, pero económicamente suponen el chocolate del loro para las cuentas de Aragón.

Va a tener trabajo Nolasco, flamante vicepresidente y consejero de Desregulación. Porque el Acuerdo que ha firmado está repleto de nuevas leyes, modificaciones normativas, planes integrales, organismos, auditorías, informes preceptivos, convenios... A ver cómo se hace para regular y desregular al mismo tiempo, renunciando a los ingresos y aumentando los gastos y, además, oponiéndose frontalmente al derecho internacional, a la Constitución española y a un buen puñado de Leyes Orgánicas, pero «respetando el marco legal vigente». Ni siquiera los enardecidos ultraderechistas de pecho henchido pueden sorber y soplar a la vez. Es físicamente imposible.

El Acuerdo de Gobierno deja al rey desnudo. Las prioridades de VOX no son las prioridades de los aragoneses. El marco narrativo de la ultraderecha se construye sobre el opio del miedo, el odio y la exclusión. Pero el humo de ese opio embriagador, omnipresente a golpe de bulo y desinformación, se esfuma en cuanto llega la gestión y la responsabilidad de gobierno.

VOX quiere hacer realidad su delirio excluyente y el PP quiere a VOX. Eso está claro. Y, como decía mi madre, «dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición». No minimicemos la situación, porque es dramática. La semana pasada, en el debate en el Congreso sobre la reforma de la Constitución para proteger el derecho al aborto, quedó clarísimo que las derechas van a hacer cuanto esté en su mano para que las mujeres españolas perdamos nuestro derecho a abortar. El proceso de regularización de inmigrantes está siendo una odisea para muchos de ellos porque instituciones como el Ayuntamiento de Zaragoza están poniendo todo tipo de trabas y obstáculos. La ultraderecha va a ser la responsable de la Consejería de Servicios Sociales, con todo lo que ello conlleva. La lista de prohibiciones, vetos y exclusiones es interminable y aterradora.

Planteaba retóricamente Jorge Azcón durante el debate de investidura, «¿quién reparte el carnet de sexador de demócratas?». La broma fue desafortunada pero no deja de ser una buena pregunta. Se la podría hacer a él mismo, que, para bien o para mal, es el presidente de todos los aragoneses. A ver si le vamos a tener que enviar de vuelta a la Academia, para que aprenda que tolerar al intolerante, incluir al excluyente y dar cobijo al odiador no es de demócratas: es de suicidas.

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