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Opinión

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

Silencio, que se reparten sillones

Mientras PP y Vox empiezan a colocar gente en puestos de dirección de la DGA, la economía tira del carro, la escuela pública acude a los tribunales y el Ayuntamiento busca sacar tajada de una regularización de inmigrantes que rechaza

Reunión del primer Consejo de Gobierno en la DGA celebrado este pasado lunes.

Reunión del primer Consejo de Gobierno en la DGA celebrado este pasado lunes. / Miguel Ángel Gracia

Qué callados están estos días los de Vox en Aragón ahora que se están repartiendo sillones... Es como si la vida se hubiera detenido para ellos ahora que lo que supuestamente menos les importaba es lo que más les ocupa y preocupa. Mucha suerte en esa búsqueda de directores generales que se metan bajo su paraguas y mucha suerte a los que acepten la invitación para este viaje que con ellos dentro nunca se sabe cuánto puede durar. Ni siquiera el presidente Jorge Azcón, que en las entrevistas empieza a mostrar una versión más fiel a sí mismo y más alejada de la que ha mostrado para defender el pacto en las últimas semanas. Les recomiendo la que hoy publica este diario, es muy interesante verle decir que los menores migrantes sí vendrán a Aragón y serán atendidos como corresponde o que lo de la prioridad nacional es poco menos que un eslogan inviable sin saltarse la ley. También insiste en que Pedro Sánchez es el culpable de todos los males que nos acechan, como el final de MotoGP en Motorland, pero eso ya nos suena de antes. A este paso hasta si gana o pierde el Real Zaragoza tendrá que ver con La Moncloa...

Pero este tránsito silencioso, solo han pasado siete días, no significa que no hayan sucedido cosas, algunas de mucha importancia. En lo positivo, una vez más, por la economía y los proyectos de inversión que están dibujando un futuro sólido en mitad de la zozobra política. Stellantis y Leapmotor dándose la mano para ese próspero porvenir, el empleo marcando nuevas cotas históricas de ocupación, Amazon Web Services avanzando en su expansión, Diamond Foundry confirmando su apuesta por Aragón... A veces da la sensación de que si no fuera por estas noticias, la incertidumbre en la comunidad sería insoportable.

Porque en lo negativo también suceden cosas. Como lo que está ocurriendo en la escuela pública, que está en cotas máximas de tensión, camino de los tribunales como en los viejos tiempos... O en el ayuntamiento, que va diciendo a bombo y platillo que antes de declarar desierto un concurso de la futura ciudad del cine de Giesa se adjudicará a dedo, como si fuera algo cotidiano, como si fuera incluso legal hacerlo así (¿no debería licitarse de nuevo? No sé, por higiene). Pero da igual, porque lo que vende es el eslogan. Como el del 'yo invito, tú pagas' para reprocharle a Sánchez –otra vez el sanchismo–, que no le pague al ayuntamiento por la gestión administrativa que hacen para esa regularización extraordinaria de inmigrantes que tanto les incomoda. Primero la rechazan y luego quieren sacar tajada, están de dulce en la plaza del Pilar...

Pero el 'yo invito, tú pagas' está instalado en el ayuntamiento desde hace tiempo. ¿O no es eso lo que pasa con la nueva Romareda y lo que estamos haciendo con un Real Zaragoza que llegó alardeando de que pagaría él solo el nuevo estadio y ahora sufre para pagar sus obligaciones? ¿O con aquellas ayudas a la concertada que tumbaron los tribunales?¿ O con los fondos europeos que les adjudica el Gobierno central para ejecutar proyectos que luego la alcaldesa Chueca presentará? Y es que su problema nunca ha sido qué pagar sino a quién invitar.

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