Opinión

Director de "El Periódico de Aragón"
Zaragoza mete la directa con el automóvil
La capacidad de anticipación, la visión a largo plazo, las buenas relaciones con China y la reputación del sector sitúan a la comunidad como un ‘hub’ de referencia a escala europea

Stellantis y Leapmotor fabricarán un modelo conjunto para Opel en Zaragoza y otro solo de la marca china en Madrid
Stellantis y Leaptmotor han confirmado esta semana que Zaragoza será uno de los escenarios sobre los que pivotará el futuro de la industria automotriz en España y Europa. La planta de Figueruelas se convertirá en la piedra angular sobre la que descansará el proyecto estratégico de dos gigantes que cobran protagonismo en la nueva escena a nivel global. Stellantis es uno de los mayores fabricantes de Europa y Leapmotor emerge como una potente compañía asiática, cuya apuesta por desplegar sus modelos en el viejo continente es una realidad. El nuevo horizonte, por tanto, es esperanzador para uno de los puntales de la economía aragonesa, la industria automovilística, algo que contrasta con las dificultades que atraviesa el sector a nivel mundial. Y esto es así, en gran medida, por la capacidad de mover ficha cuando todavía no se veía venir la tormenta.
La anticipación y la visión a largo plazo han sido dos de los factores que permiten a Aragón afrontar con optimismo el futuro, una vez conocido que Leapmotor y Stellantis fabricarán un vehículo en la planta de Figueruelas (el C-SUV) a partir de 2028. El anuncio se suma al lanzamiento del ‘B10’, que saldrá de las líneas de montaje de la factoría aragonesa a finales de este año. Estos dos nuevos modelos son el germen de una alianza que llevará a la planta zaragozana a producir a máxima capacidad en los próximos años. O lo que es lo mismo, fabricar en torno a 500.000 vehículos al año, con todo lo que eso supone para el ecosistema automovilístico de la comunidad, pero también el empleo, las exportaciones y el conjunto de la economía.

Representantes políticos y de CSE, la empresa conjunta creada por CATL y Stellantis, en el acto de colocación de la primera piedra de la gigafactoría de Figueruelas. / Jaime Galindo
La competitividad es otra de las claves que impulsará al sector del automóvil en la Aragón. El aterrizaje del fabricante chino llevará a fabricar vehículos a precios más asequibles y, por tanto, ofrecer modelos más populares y al alcance de todos los bolsillos, algo que siempre ha representado el Opel ‘Corsa’, que también se produce en Figueruelas y que se ha convertido en el buque insignia de la planta. Cambia el escenario, cambian los actores, pero la esencia sigue intacta: calidad, competitividad y eficiencia. Si los resultados llegan y el mercado responde, es más que probable que se adjudiquen a Zaragoza nuevos vehículos, lo que irradiará un mayor dinamismo al resto del territorio. Por lo pronto, los chasis de estos modelos se fabricarán en Borja, un municipio que va a experimentar una importante transformación industrial en los próximos años y CATL levantará una gigafactoría que dará empleo a 4.000 personas.
La alianza de Stellantis y Leapmotor permitirá la llegada de nuevos modelos a Aragón mientras en Europa se cierran plantas por la crisis del sector
El efecto dominó que va a generar esta nueva realidad es difícil de calibrar desde una óptica macroeconómica, aunque también tendrá su reflejo en la microeconomía. La llegada de empresas de la industria auxiliar, nacional y asiática, se producirá más pronto que tarde, lo que podría situar a la comunidad como el gran ‘hub’ de España y el sur de Europa. A ello hay que añadir, el conocimiento que lleva asociado para el sector, no solo a través de la tecnología sino también por la asimilación de procesos que ya se están desarrollando por parte de la mayor potencia automovilística a escala global, China.
La capacidad de anticipación del Gobierno de Aragón, durante los gobiernos de Azcón y Lambán, y el trabajo realizado por los agentes sociales (empresarios y sindicatos), que apostaron por ver en la incipiente crisis del sector del automóvil una oportunidad, explican en gran medida cómo se ha llegado hasta aquí. Eso y las buenas relaciones que se han tejido entre España y China en los últimos años, pero también la reputación conquistada por Figueruelas y la industria auxiliar a lo largo de las últimas décadas gracias a su apuesta por la calidad. Y todo ello en un contexto complejo, en el que ha exhibido una gran resiliencia para sortear crisis tan profundas como la bancarrota sufrida por General Motors, la gran recesión de 2008, la pandemia del coronavirus o las turbulencias originadas por los conflictos internacionales.
Aragón emerge como uno de los territorios más competitivos para producir coches, y lo hace en un contexto en el que la amenaza de aranceles de Trump, la competencia asiática y el cambio de paradigma hacia el vehículo eléctrico han puesto en jaque la floreciente industria europea, cuyos principales fabricantes tratan de redefinir sus estrategias para evitar cierres de plantas y miles de despidos. Y mientras esto ocurre, en Aragón llegan nuevos vehículos.
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