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Opinión

¿’Señor X’?

Según Koldo García –hombre de ley, como ustedes saben, de palabra, muy de fiar–, Pedro Sánchez no es el Señor X de la corrupción socialista. El mamporrero de Ábalos ni siquiera hablaba con él. Por tanto, don Pedro ni le ordenó hacer trápala alguna ni le comisionó un euro.

Como consecuencia de esta fallida investigación, el Señor X, en la política española, sigue siendo un desconocido, un misterio.

El primero a quien se le pretendió imponer dicho apodo fue a Felipe González, por el «caso de los GAL». Pero no hubo forma y ahí sigue el ex presidente, predicando ética y administrando moralina

 a propios y foráneos.

Después de él, tampoco José María Aznar resultó ser el Señor X de la financiación ilegal del Partido Popular. Nada sabía, nadie testimonió en contra suya, no hubo pruebas, fotos, grabaciones... Y el asunto se olvidó, al tiempo que el buen nombre de José María Aznar permanecía impoluto, abrillantándose con el paso del tiempo.

Con José Luis Rodríguez Zapatero tampoco encajó aquello del Señor X, y eso que no faltaron en su mandato corruptelas varias.

Finalmente, Mariano Rajoy, quien sí, en un alarde de perspicacia y sinceridad, ha reconocido ser el M. Rajoy de los «papeles de Bárcenas», se niega igualmente a pasar a la historia como Señor X.

Tras décadas de rumores y pesquisas, ningún ex presidente español, y tampoco el actual inquilino de La Moncloa, se responsabiliza de haber dado las órdenes últimas en alguna operación relacionada con el blanqueo de capitales, la financiación ilegal de sus siglas o el lucro personal. Todos ellos han sido y son honestos, fiables, intachables... Sin que a ninguno, y a las pruebas (o a su falta) me remito, se les pueda recriminar ni imputar la más mínima irregularidad.

Y de este modo, sin señor X al que cargarle la corrupción, seguiremos preguntándonos cómo es posible que un presidente no tenga la menor idea de lo que hace su secretario general de Organización, su secretario de Estado, su policía o su asesor. Ciegos y mudos, ¿no pueden algunos, incluso, parecer tontos? Condición que definitivamente les eximiría incluso de la sospecha de ser ese listísimo, poderosísimo y riquísimo Señor X… de la imaginación popular.

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