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Opinión | TEJIENDO PALABRAS

RAFAEL SÁNCHEZ SÁNCHEZ

Cara de boba

El 23 de abril visité la Feria del Libro en el Paseo de Independencia, en Zaragoza. Uno de los ejemplares que compré llevaba este título: Cara de boba. Su autora, Purificación Novella, me lo firmó con mucho cariño y nos hicimos la foto de rigor. Este es el segundo libro que he leído de ella; el primero, Principio de invierno. Ambos me han producido una gran satisfacción. Si entre los valores que le damos a la literatura algunos de ellos se refieren a la capacidad de asombro y la inspiración que suscitan en los lectores, entonces, Cara de boba, responde perfectamente a estos dos aspectos. En mi caso, un libro se me hace más interesante y fructífero cuando leyéndolo me produce asombro y me suscita inspiración para pensar o recrearme escribiendo algo, aquello que se me antoja a partir de lo leído. Cara de Boba recoge diez cuentos. Todos ellos basados en historias reales de gente corriente, y circunscritos en ámbitos cotidianos, la mayoría relacionados con las capas más vulnerables de nuestra sociedad, lo que le infunde un carácter social muy arraigado en la vida de barrio marginal, cuyas identidades propician unas relaciones humanas donde la costumbre y el uso social imperan de manera determinante en sus personajes. Cada uno de los cuentos tiene la fuerza de evocar recuerdos y reflexiones personales que tienen su origen en una escritura donde el amor, el odio, la envidia, la alegría, la amabilidad, la camaradería, la amistad, o el cariño producen emociones que impactan en el lector.

Conozco a Purificación Novella desde hace muchos años. Ella es educadora social y ejerce como secretaria técnica del Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Aragón. Su formación académica y profesional vinculada a lo social y su experiencia vital inmersa en las problemáticas ciudadanas, le ha conferido una especial sensibilidad hacia todos los procesos socioculturales, contemplados siempre desde una perspectiva educadora y transformadora. Todos los personajes que forman parte de sus relatos están ambientados en una atmósfera social en la que se descubre al ser humano en su más pura esencia. Lo cultural, los social y lo antropológico surge en perfecta consonancia con el modo de ser y de comportarse de sus personajes. En ellos podemos ver a nuestros abuelos, padres, madres, hermanos, amigos, y a nosotros mismos, caminando por senderos diversos, pero todos ellos viviendo en la entraña de un mundo, a veces, sufriente, indolente, injusto, indigno..., otras, alegre, reconfortante, placentero, feliz.

La lectura es una de las maneras más bonitas de descubrir el mundo que nos rodea y de adentrarnos en nuestro universo interior. Y la escritura es el mejor acto de amor que se hace con los demás y consigo mismo, si con ella contribuimos a la mejora de nuestras vidas. En nuestra sociedad actual, la literatura, el acto de leer y de escribir, se está democratizando cada día más y mejor. El acceso a las publicaciones ya no es privilegio solo de autores consagrados y, a veces, encumbrados por poderes fácticos y por editoriales cuyo objetivo principal es el monetario. Me encanta comprobar que hay muchas personas con unas excelentes aptitudes para escribir, que hacen grandes esfuerzos por publicar mediante autoediciones o gracias a editoriales modestas que arriesgan su empresa para sacar a la luz publicaciones como esta de Purificación Novella. Su primer libro, Principio de invierno, tuvo que publicarlo mediante autoedición. Y Cara de boba ha sido publicado por Zafiro Ediciones, que está apostando por el descubrimiento de autores noveles; esto dice mucho de esta editorial y de su impulsora, la filóloga Arancha García.

El mundo de las letras, de los autores, de las editoriales es complejo, pero, a su vez, es emocionante. El proceso de la escritura y el camino hasta la publicación de un libro, constituye para cualquier escritor una forma de ser y de vivir en el mundo. El corazón y la cabeza de quienes tienen la virtud de crear mundos dentro de otros mundos, se unen en un espíritu transformador que llamamos arte. Y el mejor regalo para un autor es que sus leyentes se apropien de la obra escrita. En mi caso, como lector, tengo la suerte de haberme apropiado de muchas obras, una de ellas es Cara de boba, que hoy la hago mía y la comparto con mis queridos lectores.

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