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Opinión | SALIDA DE EMERGENCIA

"Dinero público para la escuela pública"

No sé qué sería de nosotros si no contáramos con todos esos hombres y mujeres que nos salvan la vida, que cuidan y enseñan a nuestros hijos

El primer pleno de las Cortes de Aragón ha comenzado con este grito: «Dinero público para la escuela pública». Si bien la forma de escenificarlo no es la que más aplaudo lanzando pasquines de color verde, imitando billetes, desde la tribuna hacia el hemiciclo, sí entiendo perfectamente que la propuesta que defiende el Gobierno de Aragón de subvencionar al bachillerato en los centros concertados provoque un profundo malestar y también cabreo entre quienes trabajan y defienden la educación pública como una forma de entender el estado, la política y también la sociedad. Porque es lo público quien protege ante fórmulas abusivas de privatización o de conciertos que llegan bajo paraguas de incomprensible lectura y nula sensibilidad hacia una escuela, la pública, que sostiene y atiende a la mayor parte de nuestros niños, jóvenes y adolescentes en un momento social muy complejo. Pero eso parece no importar y por eso se premia a la concertada con más medios mientras hay centros educativos públicos en Aragón cuyos alumnos comienzan sus clases año tras año en barracones o sus centros tienen intactas las instalaciones desde hace décadas y sus profesores suplen con mucha imaginación y esfuerzo eso que sus gobernantes les niegan.

Hace unos cuantos años se decía: «pasas más hambre que un maestro escuela» y era una afirmación correcta, porque durante el siglo XIX y principios del XX los maestros estaban sujetos al pago por parte de las administraciones locales que gastaban sus cuartos en otras cuestiones sin importarles que el maestro, que enseñaba a leer y a escribir a sus hijos, que les enseñaba a contar y así salir de la miseria, pasara hambre o tuviera que vivir de la caridad. Porque era más importante el coto de caza que la remuneración a ese pobre hombre que lo hacía porque no sabía hacer otra cosa en la vida .

No digo que ahora pase eso, pero sí creo que se viene maltratando a la escuela pública como se viene haciendo con la sanidad pública en un claro intento de favorecer y enriquecer a quienes creen que lo público es un invento de la izquierda más subversiva y radical, cuando no sé qué sería de nosotros si no contáramos con todos esos hombres y mujeres que nos salvan la vida, que cuidan y enseñan a nuestros hijos y siguen haciéndolo a pesar de que siempre hay quien considera que lo público es un alarde de libertad que incomoda y resulta excesivamente caro.

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