Opinión | el artículo del día
Carlos Esteban Ríos
Por una igualdad parental real
Hoy, en el Día de la Familia, creemos que como sociedad debemos seguir avanzando hacia una cultura que valore y fomente la corresponsabilidad parental, donde el papel del padre en la crianza no sea secundario, sino plenamente reconocido. Los niños necesitan referentes, apoyo emocional, estabilidad y afecto, y en esa tarea la presencia de ambos progenitores suele ser una de las mayores fortalezas que pueden tener.
Desde la Asociación Padres Unidos, entidad comprometida con la igualdad efectiva de derechos entre hombres y mujeres y con la defensa del principio rector del interés superior de los hijos menores, queremos trasladar a la sociedad una preocupación creciente que afecta a miles de familias en España. Rechazamos cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar y reafirmamos como principios fundamentales la defensa de la igualdad efectiva de derechos y la protección del interés superior de los menores.
Cada año, un elevado número de hombres se ve inmerso en procedimientos derivados de denuncias por violencia de género. Nadie cuestiona la necesidad absoluta de proteger a las víctimas reales y de combatir cualquier forma de violencia. Sin embargo, también observamos con inquietud que, en algunos casos, estas denuncias pueden llegar a utilizarse de forma instrumental dentro de procesos de ruptura familiar, con el objetivo de obtener ventajas en las medidas civiles, como la custodia de los hijos menores, el uso de la vivienda familiar u otras decisiones de enorme trascendencia personal y familiar.
Cuando esta realidad no es objeto de un análisis riguroso e individualizado, pueden producirse consecuencias muy graves. Entre ellas, la separación cautelar de miles de niños de sus padres sin que exista una fundamentación suficiente sobre la existencia de un riesgo real o de un peligro cierto para el menor. Creemos firmemente que toda medida que limite el vínculo entre un padre y sus hijos debe responder a criterios de estricta necesidad, proporcionalidad y acreditación, ya que de lo contrario puede provocarse un daño profundo y duradero en los menores.
No debe olvidarse que todas las administraciones públicas, incluida la Administración de Justicia, tienen la obligación de velar de manera efectiva por el interés superior del menor. Este principio exige no sólo protección, sino también prudencia, equilibrio y una valoración completa de las circunstancias de cada caso. Los niños no pueden quedar atrapados en dinámicas procesales que, en la práctica, los sitúen exclusivamente bajo la responsabilidad de uno de sus progenitores sin una justificación sólida y suficiente.
También queremos llamar la atención sobre el profundo impacto humano que estas situaciones generan en muchos padres: sentimientos de vulnerabilidad e indefensión, sufrimiento emocional, procesos depresivos y un deterioro personal severo. En demasiadas ocasiones, procedimientos largos y dolorosos, en los que algunos progenitores se ven privados del contacto con sus hijos durante meses o incluso años, desembocan en consecuencias extremas. No puede ignorarse el drama del suicidio masculino en España –que afecta aproximadamente a tres de cada cuatro personas que se quitan la vida– ni permanecer indiferentes ante la desesperanza, la impotencia y el sufrimiento silencioso de tantos padres alejados de sus hijos.
Por todo ello, apelamos a una reflexión serena y responsable. Es imprescindible garantizar el respeto pleno a principios básicos del Estado de derecho como la igualdad ante la ley, la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva, siempre poniendo en el centro el verdadero interés superior del menor. Cada caso merece un análisis riguroso, individualizado y objetivo, evitando automatismos que puedan vulnerar tanto los derechos de los progenitores como, especialmente, el derecho de los niños a relacionarse con ambos de forma sana, estable y continuada, salvo que exista una causa real, acreditada y suficientemente grave que lo impida.
La Justicia -y la sociedad en su conjunto- no deben limitarse a resolver conflictos legales: también deben proteger vínculos familiares, prevenir daños irreparables y actuar con plena conciencia de las consecuencias humanas de cada decisión. Con respeto institucional y espíritu constructivo, confiamos en que el debate público avance hacia soluciones más equilibradas, donde prevalezcan siempre la verdad, la equidad y, por encima de todo, el bienestar real de los menores.
En este Día de la Familia queremos celebrar y agradecer a todos aquellos hombres que ejercen su paternidad con compromiso y cariño. Y también recordar que proteger el vínculo entre padres e hijos, cuando es positivo y saludable, es una forma de proteger el bienestar presente y futuro de nuestros niños. Creemos en un sistema más justo y moderno, con igualdad efectiva ante la ley, y en el derecho fundamental de todo niño a crecer junto a ambos progenitores siempre que sea posible.
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