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Opinión | Con sentido / sin sentido

Manipuladores y ‘cuñaos’

Las últimas semanas han sido pródigas a la hora de acreditar la «estulticia» de cierta clase política. Es fruto de un «cuñadismo» que no se puede disimular (los «ratones nadadores» del presidente de Canarias) o de una malintencionada tergiversación de la historia al servicio de la expansión transoceánica de la guerra cultural de la derecha radical hispana (Ayuso en el rebautizado Méjico). Sea por ignorancia o por manipulación (IDA no da puntada sin el hilo envenenado de MAR), la víctima es siempre la verdad, científica o histórica. De la falta de inteligencia natural y artificial de Clavijo no merece la pena mentar más, por mucho que se escude en un populismo victimista frente al «gobierno central prepotente». La pifiada «reconquista» de Ayuso partió bien pertrechada de las nuevas armas de manipulación presentista de la guerra cultural reaccionaria, que en su versión de hispanismo neocolonial exalta las legendarias fazañas de «héroes» como Cortés al tiempo que niega la documentada parte oscura de esa cruzada en las Indias. Investigadores como Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero demuestran que esa «gesta» fue más bien consecuencia de las ventajas tecnológicas y de la indefensión de los aborígenes ante los letales virus europeos. Respecto a la «labor civilizadora» de Hernán Cortés, fue hábilmente desmentida por la presidenta mexicana en un tuit que rescataba un edicto de Carlos I de España; ese documento, promulgado en Valladolid en 1548, lamenta las atrocidades del recién fallecido «conquistador»: indiscriminadas matanzas de indios indefensos que fueron también esclavizados y marcados a hierro candente. Pero la verdad de la ciencia histórica poco importa a los Goebbels de la guerra cultural, empeñados en imponer un relato al servicio de sus intereses, casi siempre de dominio económico y neocolonial; ellos se abonan a la estrategia de «manipula que algo queda», sobre todo porque tienen muchos terminales mediáticos y de redes sociales a su servicio. Y por eso su contienda cultural, llena de falsedades y tergiversaciones, está ganando terreno, también en la política… Concluyamos con un what if…: se imaginan a Giorgia Meloni viniendo a Madrid a alardear del glorificado músculo del imperio romano frente a los pobres, incautos indígenas -iberos, celtíberos, vettones, carpetanos, galaicos, vascones, astures, vacceos, cántabros…- que tuvieron la suerte de ser «civilizados» por esas legiones que venían a enseñarnos latín y sembrar la península de acueductos y teatros… ¿Qué diría la españolísima Ayuso ante semejante impertinencia en su propia casa?

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