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Opinión

Zaragoza

El lucrativo retiro del ‘pana’ Zapatero

El rescate de Plus Ultra siempre destiló un insoportable hedor. Nos lo vendieron como el salvavidas ineludible de una aerolínea estratégica aunque la compañía acumulaba deudas

El retiro de los expresidentes es siempre una etapa fascinante. Unos dan conferencias, otros cultivan bonsáis y alguno vuelve a ser registrador de la propiedad. Pero, según el Auto del Juzgado Central de Instancia, sección de Instrucción nº 2, José Luis Rodríguez Zapatero optó por un pasatiempo infinitamente más lucrativo y arriesgado: presuntamente liderar una red de tráfico de influencias y ejercer un liderazgo efectivo.

El rescate de Plus Ultra siempre destiló un insoportable hedor. Nos lo vendieron como el salvavidas ineludible de una aerolínea estratégica inyectando 53 millones de euros de dinero público, aunque la compañía acumulaba deudas con la Seguridad Social y era insolvente. Ahora, la justicia desgrana que detrás ese milagro burocrático no latía el interés nacional, sino que estaba «nuestro pana Zapatero detrás». Que conmovedora es la fraternidad hispano-venezolana cuando hay fondos de los contribuyentes en la mesa.

La arquitectura de la trama es puro cinismo, resulta apabullante. Según el instructor, el expresidente se erigía como el vértice de una estructura que utilizaba sociedades instrumentales, como Análisis Relevante y la irónicamente bautizada Whathefav SL, administrada por sus hijas. El modus operandi, un clásico: Plus Ultra pagó sumas ingentes por informes de «asesoría» fantasma, la tapadera formal para justificar la mordida de favores políticos. Recordarán a qué precio le pagaban los informes «orales» a este señor. Y por si dejar rastro en España era imprudente, la red, presuntamente, orquestó una filial en Dubái para canalizar el 1% de comisión del rescate.

Ante semejante panorama, el guión oficial exigía un inmediato ejercicio de funambulismo propagandístico. Ahí apareció, desde la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno, Enma Sáenz, para difundir con calculada gravedad el bulo de que toda esta engorrosa investigación penal no es más que el fruto espurio de una denuncia de un «sindicato ultra». Es una lástima para esta señora que todo esto comenzase por unas comisiones rogatorias de las justicias de Suiza y Francesa. Su bulo no duró ni tan siquiera la rueda de prensa.

Contemplando este oscuro y desolador panorama nacional, la célebre cita de George Orwell recobra todo su demoledor sentido: «la única verdad es que todo era mentira». Lo que nos empaquetaron con lazos propagandísticos y un relato salvador como política de Estado frente a la pandemia, la Audiencia Nacional lo describe hoy como el botín de una «boutique financiera» para un indecente lucro personal.

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