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Opinión | Con sentido/Sin sentido

HERNÁN RUIZ

«La mujer del César…»

«La mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo», esa sentencia atribuida a Cayo Julio para justificar su divorcio de Pompeya, viene ahora muy a cuento a propósito de la imputación de Zapatero. Éste se había convertido en un faro moral de la izquierda, aupado últimamente por el socialismo versión Sánchez. El auto del juez Calama, urdido con tono policial (ahora son las fuerzas de seguridad las que orquestan la instrucción), no aporta pruebas definitivas sobre los delitos que se le imputan, pero sí acredita comportamientos poco edificantes. Los cuantiosos pagos de empresas fantasmas -Inteligencia Prospectiva y Análisis Relevante- son tan ese último adjetivo como graves, especialmente cuando van dirigidos a las hijas del expresidente y su empresa Whathefav (léase 'What a fuck' dado lo jodido del tema). La querencia de los expresidentes españoles por los mangoneos, entre el lobismo y el tráfico de influencias (¿cuándo se activa esa aparcada ley regulatoria?), está acreditada en Felipe y Aznar; de hecho, este último sacó cuantiosas comisiones con las desalinizadoras de su entonces amigo Gadafi. Los jueces no parecen haber prestado atención a estos chanchullos ¿legales?; tampoco a M. Rajoy y su trama mafiosa registrada en Gürtel o Kitchen, a quien la jueza llegó a proteger incluso en el reciente juicio sobre asuntos tan graves… Hay, por tanto, motivos suficientes y reiterados para desconfiar de la justicia española escorada a la derecha e implacable con la izquierda. Sin duda a ZP, icono del progresismo, le tenían ganas (también un gobierno de Trump que está dando zarpazos desde su entramado tecnológico), y más desde que se convirtió en jaleador del «sanchismo»; no es menos cierto, empero, que si quieres ser un referente de la izquierda tienes que tener una conducta ética que se contradice con los chanchullos y el nepotismo presentes en el texto que acusa al leonés. Un expresidente del gobierno cobra casi 75.000 euros brutos al año con secretaria y chófer por esa condición vitalicia, pero si prefiere la opción alternativa de formar parte del Consejo de Estado son 103.204 euros brutos más las mencionadas ventajas. Es mucho más de lo que gana un español medio, aunque todos parecen querer más (dinero, poder e influencia): no debe ser fácil de superar haber sido el demiurgo de tantas cosas… El fanal ZP tampoco ha sabido sortear esa tentación y, como consecuencia, el enorme daño a la credibilidad de la izquierda ya está hecho y va a ser explotado al máximo por una derecha que huele la sangre ante este fin de ciclo y los próximos comicios generales. ¡Qué razón tenía Julio César!

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