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Opinión

Goya en Liceo Europa

El salón de actos del colegio zaragozano Liceo Europa vivió una intensa y muy interesante velada literaria de la mano de Luis Zueco, autor de El juicio, la novela (última de las suyas) que reconstruye buena parte de la vida de Francisco de Goya. Aportando, además del placer de su lectura, otras luces sobre las sombras de las relaciones del genial artista con la Inquisición y con las «fuerzas oscuras» de la corte borbónica, en cuyo selecto seno tan alto llegaría como pintor de cámara y retratista de toda la nobleza de la época.

Uno de los aspectos más relevantes de este encuentro fue la atención e interacción de los jóvenes alumnos con una materia que han tratado desde el punto de vista teórico, en su asignatura de historia, pero que, vista así, a la luz de la imaginación y de la técnica literaria de un autor tan claro y lúcido como Zueco, adquiere para sus ojos un nuevo atractivo, otro encanto, tal vez una diferente, complementaria y enriquecedora comprensión o asimilación. Pues esta manera o modo de utilizar la ficción para reforzar conocimientos teóricos en cualquier escala de la educación pública no deja de revelarse como un recurso notable a la hora de preparar al alumnado en ese ámbito intelectual que antiguamente llamábamos «humanidades», y que sigue comprendiendo historia, filosofía, literatura y arte; esto es, pensamiento y sensibilidad.

La visión que de Goya aporta Luis Zueco es muy natural, asequible y próxima. El autor se esfuerza por presentárnoslo como un hombre distinto en sus dones, claro está, pero al tiempo muy consciente de la realidad que intenta trascender con sus pinceles y abierto a experiencias, intercambios y nuevos saberes. Será en la interpretación de los Caprichos donde Zueco arriesgue en su apuesta acerca del significado de esos grabados irreverentes, en apariencia incomprensibles o de arcana elucidación, donde curas y demonios, brujas y marquesas, majos y soldados, animales y símbolos conviven en una suerte de aquelarre o esperpento en los que, como en un oscuro espejo, se refleja el alma negra de un país que solo algunas mentes, como la de Goya, vislumbraron en sus defectos.

Goya y los jóvenes... Funciona.

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