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Opinión

¿Persecución? ¿Corrupción?

No creo, tal y como están las cosas, que Sánchez pueda llegar a julio de 2027, hasta dudo de que no reviente todo durante la visita de León XIV a España

Ha declarado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, que «no van a parar hasta que Sánchez dimita» y lo dice en nombre de un ente colectivo que una entiende es el Partido Popular y Vox, que desde el mismo instante en el que Sánchez fue investido presidente dijeron que era un presidente okupa, ilegítimo y no sé cuántas barbaridades más que fueron calando entre la población, sin que en ese momento hubiera razón alguna para sacrificar a Sánchez y dinamitar al PSOE, y conseguir crear en los ciudadanos un sentimiento amorfo porque el Sánchez es el traidor y el culpable de todos los males, aunque en ocasiones haya sido el salvador y haya hecho las cosas bastante bien y con digna valentía y decoro.

Mucho pueden gritar el PP y Vox y repetirhasta el infinito que no van a parar hasta que Sánchez caiga. Quizá ya lo han gritado tanto que su voz resulta un murmullo sordo y poco creíble. Porque quienes van a hacer caer a Sánchez van a ser, paradójicamente, aquellos partidos que le han dado su apoyo durante siete años y que ahora ya no pueden mirar hacia otro lado cuando la UCO registra la sede el PSOE recordándonos imágenes que hicieron caer a otro gobierno, cuando Zapatero se mueve en la cuerda floja, cuando el hermano de Sánchez se sienta en el banquillo y nadie sabe qué hay detrás de cada documento porque todos parecen indicar que el final ha llegado.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) ya lo ha dicho: «La legislatura ha llegado a su fin» y eso parece. Y unos pensarán que se trata de una persecución y otros estarán seguros de que hay una trama de corrupción que Sánchez tenía que conocer, y la duda persiste y agota mientras el presidente repite que no habrá adelanto electoral y se cobija en la bonhomía del Papa y en ese mundo en paz que es una perfecta utopía cuando todo son desajustes, bombardeos y sufrimientos. Y lo hace en lugar de comparecer y explicar qué hay de verdad en todo ese desbarajuste que infecta al Partido Socialista hasta gangrenarlo y lo desangra con nombres que, día a día, van incorporándose a esa nómina de supuesta corrupción.

No creo, tal y como están las cosas, que Sánchez pueda llegar a julio de 2027, hasta dudo de que no reviente todo en la semana en la que León XIV visita España, porque la cosa pinta mal y es tentador pedirle al presidente que, persecución o corrupción, la melodía suena mal, con acordes desafinados y un estribillo demasiado caótico, y por eso es necesario asumir los fracasos de la misma forma que se miden las victorias.

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