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Opinión

El pentágono tensionado

Para el 41% de los españoles, según el CIS, el principal problema del país es la vivienda, una cifra que obliga a reflexionar sobre todo lo que está ocurriendo en torno a un derecho básico. Hasta ahora se ha intentado dar respuesta a por qué se están construyendo cerca de 100.000 viviendas al año cuando serían necesarias unas 700.000 y por qué ha caído en los últimos años de forma sostenida la construcción de vivienda de protección oficial. Esto ha llevado a analizar las consecuencias del incremento asimétrico del poder adquisitivo de los españoles en las últimas décadas y el precio de la vivienda (de manera que son necesarios 7,5 años de sueldo íntegro para una compra, el doble que en los años 80 y 90). Asimismo, se ha abordado el grado de influencia de los grandes tenedores en el mercado del alquiler, que cuentan con un 10% del parque, por lo que solo son determinantes en zonas muy específicas

En este escenario destaca que las cinco capitales donde el esfuerzo necesario para adquirir una vivienda supera el 50% de los ingresos medios de sus habitantes, muy por encima del 33% que las entidades financieras consideran un riesgo hipotecario aceptable. Se trata de Barcelona, Madrid, Málaga, Palma de Mallorca y San Sebastián. Aunque sus mercados se sigan moviendo a través de las compras de inversores, profesionales extranjeros, personas con ingresos superiores a la media o gracias a la venta de una vivienda ya en propiedad o el apoyo del patrimonio familiar, quedan fuera del alcance para la creación de nuevos hogares desde cero.

La multiplicidad de factores que influyen en la carestía del mercado de la vivienda queda manifiesta también al analizar cuáles son las causas que sitúan a este pentágono de ciudades entre las más inasequibles. No todas las explicaciones son válidas como fórmula generalizable; tampoco, por lo tanto, las respuestas. Si el dinamismo económico que atrae inversiones y profesionales de alta cualificación es significativo sobre todo en Madrid y Barcelona, la competencia de la demanda residencial turística es de primer orden en esta ciudad andaluza y Palma de Mallorca, y en menor grado de lo que se suele pensar en Barcelona. Y la limitación del espacio disponible en los términos municipales de San Sebastián y Barcelona explica la saturación de sus centros urbanos y la necesidad de estrategias territoriales más amplias.

Mientras, el mercado inmobiliario de Zaragoza afronta un nuevo ciclo de crecimiento sostenido, si bien la presión es menor. No obstante, también la capital aragonesa también sufre un desequilibrio cada vez más evidente entre la oferta disponible y la demanda residencial. El resultado será, según los expertos un mayor aumento de los precios de los pisos y de los alquileres en el corto plazo, lo que tensionará aún más un mercado ya saturado. Lo urgente, por tanto, es tratar de contener ese incremento para no llegar a la situación a l que se ha llegado en Madrid, Barcelona, Málaga, Palma de Mallorca y San Sebastián. No será sencillo, pero todavía se está a tiempo de poner los mecanismos para evitarlo.

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