Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

El tenis y la evolución

Los asombrosos resultados de Roland Garros, con amplia criba de los principales favoritos y aparición de nuevos y jóvenes talentos tiene su explicación en el siempre difícil pronóstico de los partidos de tenis, pero también en la influencia de elementos naturales en el resultado del juego.

Dos ejemplos: Sinner sucumbió ante Cerúndolo a causa del calor y Sabalenka perdió ante Shnaider a causa del viento.

En ambos encuentros, las condiciones adversas obraron en contra de los campeones y a favor de los aspirantes, quienes supieron adaptarse mucho mejor. Cerúndolo corría bajo los treinta y muchos grados y el sol de París como si estuviera haciéndolo a la sombra de un techo, y Shnaider venteaba y aprovechaba las ráfagas de cierzo como un marino a favor de su soplo. En cambio, Sinner se derretía literalmente bajo el calor y Sabalenka perdía los nervios, el control y la moral a medida que sus pelotazos botaban más allá de las rayas o se quedaban en la red, debido, bien al impulso, bien al frenazo del cierzo.

A las irregularidades e inseguridades impuestas por los fenómenos climáticos hay que añadir la propia superficie en sí, esa tierra batida que obliga a botar de manera asimismo irregular, y cuyo granulado o cepillado puede condicionar, alterando el impacto de la bola, más de un punto clave.

Pero, dicho esto, habría que reflexionar también acerca de la razón por la cual una fuerza exterior, natural, como el sol, la lluvia, la humedad, el frío o el viento es susceptible de arruinar a unos jugadores y encumbrar a otros. Cuestión de adaptación, por supuesto, pero para que esta se materialice, arme y ahorme al jugador, quizá habría que plantearla como una variante más de los entrenamientos.

De la misma manera que un jugador completo ha de serlo en muy distintas superficies, practicando en todas ellas, igualmente contribuiría a mejorar y estabilizar su nivel esa capacidad de interactuar con elementos en principios contrarios a la propia esencia del juego, pero que, en cualquier momento, se pueden presentar para poner en aprietos al campeón y hacerle perder una batalla frente a adversarios inferiores (como Sinner ante Cerúndolo, Sabalenka ante Shnaider, los judíos ante los filisteos, o los rusos ante Napoléon).Algunos lo llamarían «sangre fría». Otros, «darwinismo».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents