Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Zaragoza

Calor en las aulas

El consejero de Cultura de Madrid alegó que las altas temperaturas que sufren los niños en aulas sin climatizar son "una fuente de inspiración"

El consejero de Cultura de Madrid se choteaba de las altas temperaturas que sufren los niños en aulas sin climatizar. En la Asamblea de esa comunidad se discutía la necesidad de adaptar los centros educativos a los rigores del cambio climático cuando dijo Mariano de Paco que «el calor es fuente de inspiración», aconsejando a los padres vestir a los estudiantes con manga corta. «Ustedes se ponen al lado de países donde la libertad de vestimenta no existe y eso no se podría hacer», remató. Una salida muy ayuser. Que los críos empiecen y acaben el curso entre mareos y deshidratación, que hagan gimnasia y patio en espacios sin sombra, y que sean los propios progenitores los que llevan ventiladores al colegio para paliar la sofoquina le parece una tontería al político del PP ataviado con traje y corbata. De su facha es fácil deducir que está lanzando las antedichas ocurrencias en un espacio bendecido con aire acondicionado.

A determinada temperatura nadie se concentra, el bochorno molesta y cada vez hace más calor durante el curso lectivo en toda España. Eso es así. Los peregrinos que esta semana acudieron a Madrid para ver al Papa soportaron temperaturas tórridas durante horas, y sin embargo León XIV habló alto y claro sobre las recurrentes crisis climáticas como uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta nuestra civilización. En un discurso histórico ante próceres de todo signo en un Congreso enfriado para la ocasión. Qué error. Así no hay manera de que calen las verdades sagradas.

Venga, que en semana y poco acaba el curso y dejaremos de hablar del calor. No es que a sus señorías no les importe. En 2022 y por la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania el curso político comenzó tras el verano con los termostatos a 27 grados en el Congreso, una temperatura envidiable en comparación con la que soporta la comunidad educativa. La desbandada de los escaños fue digna de reseña, así como las lamentaciones de los representantes de la ciudadanía, incapacitados para trabajar sudando. Los niños pueden quejarse, faltaría más, pero el absentismo no es una opción, las leyes no lo permiten.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents