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Opinión | FIRMA INVITADA

Juan Antonio Sánchez Quero

Juan Antonio Sánchez Quero

Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza

No todo vale

Decir que la Diputación de Zaragoza quiere terminar con los toros es mentir a sabiendas, pero vista la trayectoria del PP ya nada me sorprende

Quiero trasladar públicamente mi profunda decepción por lo sucedido esta semana en el pleno de la Diputación de Zaragoza durante la votación de las medallas de Santa Isabel, la máxima distinción que concede la institución que tengo el honor de presidir. Las discrepancias políticas son legítimas. Forman parte del juego democrático y deben tener espacio en cualquier institución. Pero hay momentos en los que conviene recordar que no todo vale y que la representación institucional exige una mínima altura de miras y respeto hacia quienes son protagonistas del reconocimiento público.

La decisión del PP y de Vox de escenificar su desacuerdo levantándose prácticamente en bloque durante la votación no fue un gesto contra el equipo de gobierno ni contra el presidente de la diputación. Fue, ante todo, un gesto que proyectó una imagen de desconsideración hacia las personas y entidades distinguidas este año con las medallas de Santa Isabel.

Se reconocía la labor de Cermi Aragón, referente del compromiso con los derechos y la inclusión de las personas con discapacidad; del organista y compositor José Luis González Uriol, figura imprescindible de nuestra cultura y de la proyección internacional del patrimonio musical aragonés; y del escritor y pedagogo Víctor Juan, cuya trayectoria intelectual y educativa merece sobradamente este reconocimiento. Sinceramente, creo que ninguno de ellos merecía convertirse en daño colateral de un teatrillo pensado y planificado exclusivamente para hacer ruido y salir en los vídeos y las redes sociales.

Capítulo aparte merecen las declaraciones posteriores del presidente del PP de Zaragoza, Ramón Celma, que en la línea con lo que viene haciendo en las últimas semanas volvió a lanzar un delirante discurso lleno de falsedades, planteamientos simplistas y discursos de confrontación sobre una cuestión que merece ser abordada con seriedad. La propuesta de convertir este debate en una competición de declaraciones grandilocuentes o de utilizar como bandera determinadas escuelas taurinas con limitada implantación, experiencia o recorrido no contribuye ni al prestigio de la tauromaquia ni a encontrar soluciones.

Quiero ser claro en este punto: este equipo de gobierno está trabajando para que la plaza de La Misericordia esté adjudicada para las próximas Fiestas del Pilar. Lo estamos haciendo desde la responsabilidad institucional, buscando seguridad jurídica, estabilidad y garantías para que las fiestas puedan celebrarse con normalidad. La prueba es que el nuevo concurso que hemos convocado ha recibido hasta nueve ofertas de empresarios que no respaldan la impresentable y antitaurina postura de ANOET y que quieren gestionar una plaza tan importante como la de Zaragoza. Ojalá nos dejen resolver el concurso cuanto antes, es lo único que queremos.

Por eso me preocupa especialmente que, mientras unos trabajamos para que la adjudicación salga adelante, otros parezcan más interesados en alimentar una dinámica de conflicto y bloqueo permanente. La utilización sistemática de recursos judiciales y estrategias de bloqueo por parte de determinados intereses económicos vinculados al entorno político del Partido Popular no ayuda a resolver los problemas; al contrario, amenaza con dificultar que Zaragoza pueda disfrutar de sus fiestas y de sus tradiciones con normalidad.

Ojalá impere el sentido común y el interés general. Porque las medallas de Santa Isabel merecen respeto. Porque nuestras fiestas merecen responsabilidad. Y porque la Diputación de Zaragoza merece una oposición que discrepe con firmeza, sí, pero sin voceros, ni convertir el reconocimiento institucional ni las tradiciones populares en instrumentos de confrontación.

Como he dicho muchas veces, la tauromaquia no es patrimonio exclusivo de ningún colectivo o partido político, por mucho que algunos se la quieran apropiar y la utilicen, en el peor sentido de la palabra, como instrumento para la guerra cultural y la crispación. Decir que la Diputación de Zaragoza quiere terminar con los toros es mentir a sabiendas, pero vista la trayectoria del PP en los últimos años ya nada me sorprende.

Aprovecho esta tribuna para invitar al señor Celma, y por supuesto a los aficionados y aficionadas a los toros, a la presentación del quinto número de la revista taurina De grosella y plata, la publicación gratuita que la Diputación de Zaragoza edita desde hace dos años para difundir distintos aspectos de la fiesta y que esta próxima semana lanza un nuevo ejemplar. Estoy seguro de que va a volver a ser un éxito como lo han sido los anteriores y de que va llegar a aficionados, peñas e instituciones de toda España, como han llegado las anteriores. La cita es el miércoles 17 de junio a las 19.00 h. en el antiguo salón de plenos de la Diputación de Zaragoza.

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