Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | sala de máquinas

Zaragoza

Un forense en Torralbilla

xxxx

Hace tiempo que intento no perderme ninguna de las charlas del médico forense Salvador Baena. En esta ocasión lo acompañé a Torralbilla, a un acto organizado por la Comarca del Campo de Daroca. Carlota Jarauta y el alcalde de la localidad, César Hernández, se preocuparon de que el Antiguo Horno estuviera en condiciones de albergar un evento al que asistieron buena parte de los cuarenta habitantes del pueblo. ¿Sólo cuarenta?, se preguntará alguno. Teniendo en cuenta que la mayoría de ellos son gente joven, nos repuso el alcalde, la respuesta no es en absoluto negativa, y la cifra tampoco. Hay renovación, hay esperanza en estas tierras altas, hermosas, sembradas de llanuras de cereal, por las que antiguamente pasaba la carretera nacional, luchándose hoy para que no pase el olvido.

Tampoco es tan negativa la muerte, afirmó Salvador Baena en su ponencia, pues su advenimiento puede ayudar a la vida. ¿Cómo? Sencillamente, advirtiendo a los familiares del finado sobre la causa de su óbito. Enfermedad o colapso que sus parientes más directos podrían prevenir aplicando una información «póstuma», susceptible de alargar, incluso de salvar sus vidas. Esa visión científica y humanística de los buenos forenses sobre el final de la existencia, tratando siempre al cuerpo –al cadáver– con la dignidad merecida, abre nuevas puertas a la indagación filosófica del sentido del hombre y a su impar destino aquí en la tierra... ¿Y quién sabe si más allá?

En el plano puramente pericial, el conferenciante interesó y conmovió con la exposición de algunos de los casos en los que, a lo largo de su prolongada e intensa carrera, ha intervenido: la tragedia del cámping de Biescas (1996, 87 muertos); del autobús de La Muela (1999, 32 muertos); del hombre asesinado y enterrado en cemento en un bar de Zaragoza... sin olvidar sus trabajos de arqueología forense con los restos de El Justicia, de los Reyes de Aragón, el Papa Luna, Agustina, Casta Álvarez y un largo listado de estudios históricos (realmente lo son).

Finalmente, abordó la participación de estos profesionales en la investigación criminal, sus deberes en las escenas de los crímenes, sus peritajes, dictámenes, pruebas y testimonios ante jueces o jurados... Labor con algo o mucho de detectivesca que los hace, además de necesarios, atractivos. Y, en algún caso, verdaderos personajes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents