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Opinión

Y ahora, autofinanciación y concordato

Los tiempos están tan revueltos y suceden tantas y tan inconcebibles cosas que nos hacen olvidar cuestiones importantes que quedan relegadas y casi olvidadas durante años. Entre estos asuntos importantes para la sociedad española está la autofinanciación de la Iglesia y la revisión del Concordato, que entre otras cosas contempla diversos acuerdos de tipo económico, y educativo, que benefician claramente a la iglesia en virtud de no se sabe qué, si somos un país aconfesional. La reciente visita del Papa a España ha sido acogida por importantes sectores laicos con cierta simpatía y atención. Hay motivos para entender esa predisposición de la izquierda en España en estos momentos a prestar interés. En primer lugar, el Papa actual se ha posicionado a favor del derecho internacional, los derechos humanos y el multilateralismo en un momento en que los ataques a estos principios principalmente por Trump y sus afines ultraderechistas marcan el paso a numerosos países y líderes. Ha hecho frente a importantes críticas de ese dirigente, como también le ha ocurrido a nuestro presidente Sánchez. El Papa no se ha quedado en la valoración genérica del bien y del mal, en la que todo el mundo estaría de acuerdo, como han hecho otros en numerosas ocasiones. Se ha mojado, en términos coloquiales. En cuanto al caso español, esta claro que el Papa no iba a bendecir el aborto, la eutanasia ni el matrimonio igualitario, ni este ni los que le sigan, pero su posicionamiento ante la emigración, Gaza, la paz y el multilateralismo, ha puesto frente al espejo a nuestras derechas.

En segundo lugar, veníamos de un largo periodo como fue el del Papa Juan Pablo II de políticas y visiones elitistas y reaccionarias, ¡cómo combatió Juan Pablo II la Teología de la Liberación! La imagen de la amonestación a un humilde y arrodillado Ernesto Cardenal, religioso, miembro del Frente Sandinista que derrocó al dictador Somoza, advirtiéndole y moviendo amenazadoramente el dedo índice, es sobrecogedora. Ese gesto mostró cuál era la ideología del papa Wojtyla y las de sus colaboradores: Opus Dei, Legionarios de Cristo y otros grupos fundamentalistas. Aquí ese Papa tuvo un seguidor destacado, el arzobispo Rouco Varela, ese obispo sencillo, de origen humilde que necesita un piso de casi 400 metros en Madrid. 

Con esos antecedentes, Benedicto y León han supuesto un bálsamo frente a las agresiones continuadas de la derecha eclesiástica contra los gobiernos progresistas, con manifestaciones en la calle incluidas. De las cuestiones religiosas y eclesiales no tengo nada que decir, pero en relación a las incoherencias, muy bien que la iglesia católica acoja inmigrantes, como hacen sus organizaciones de base, pero luego no es admisible la segregación escolar y la discriminación educativa que realizan los colegios religiosos. El dato es contundente y conocido: casi el doble de estudiantes inmigrantes en la pública frente a la privada, un hecho que está originando que familias que llevaban a los hijos a la escuela pública terminan llevándolos a la privada. Acogimiento sí, pero segregación escolar no. Y ahora y volviendo al pan nuestro de cada día, ¿por qué no se retoma la agenda para conseguir que la iglesia se autofinancie y se elabore un Concordato, o no, pero en todo caso, que termine el franquista de 1953 (y su revisión a hurtadillas de 1979)?

Me ha llamado siempre mucho la atención la gran cantidad de católicos practicantes que militan en los partidos de izquierda. En la derecha se da por descontado. Y me viene a la cabeza lo que ocurre con la influencia de Israel en EEUU que da la sensación de que es Israel el que dicta lo que EEUU tiene que hacer y no al revés.Según The Guardian, la red de grupos de presión pro-Israel en EEUU influye y financia la elección de un elevado porcentaje de congresistas tanto republicanos como demócratas. En el ciclo electoral de 2022, sólo 33 legisladores, un raquítico 6%, permanecieron ajenos a estas influencias.

Estamos muy alejados de esas prácticas poco democráticas en nuestro país, afortunadamente, aunque los patriotas de Vox recibieron un buen «préstamo» de Orban. Desde luego descarto por supuesto las acciones coordinadas de los católicos de derechas y de izquierdas para no tocar los asuntos que atañen al conjunto de la sociedad pero afectan a la iglesia, pero no sé si, inconscientemente, las creencias religiosas relegan esos asuntos a las últimas posiciones de las prioridades legislativas. Así estamos desde 1953-1979.

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