Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Apuntes al margen

Calor, fuego, dana

El tema de conversación está siendo sin duda la ola de calor. Por encima incluso de los devenires judiciales. La fresca costa cántabra superó los 40º C. En Zaragoza llevamos ya un par de semanas con noches tropicales y estamos en junio, pero lo más alucinante viene de más al norte. En la alpina Suiza y en la lluviosa y fría Inglaterra han quedado cerquita de los 40º C. Hay algo evidente, las temperaturas están subiendo y cada año encontramos nuevos récords, veranos más largos y temperaturas extremas en más lugares. Y a partir de lo evidente, las consecuencias que ya están aquí. Podemos empezar por los muertos por calor. Aquí lo más escabroso y mediático han sido los tres niños muertos en Francia, pero yo prefiero la estadística. Esta ola de calor de cuatro días ha generado en España un exceso de mortalidad de 212 personas fallecidas. En la dana de Valencia fallecieron 234. Además de los muertos por calor se ha hablado mucho de los chavales en los colegios. Mareos, golpes de calor, vómitos etc, han sido frecuentes en colegios e institutos de nuestra comunidad autónoma. En los países del sur de Europa (España, Grecia, Italia) el calendario escolar ha recogido tradicionalmente vacaciones largas en verano por una cuestión climática. Por ello, los centros escolares son el único edificio público que esta sin climatizar. El problema es que ahora el verano se extiende desde mediados de mayo a bien entrado septiembre y todo apunta a que esto no va a mejorar. Lamentablemente, este problema en las aulas solo se arreglará cuando haya una desgracia. Otra de las derivadas de semejantes temperaturas son los incendios. Ya llevamos una buena retahíla entre Tamarite, el Bierzo, Galicia etc. Sin embargo, creo que esto es solo el principio. Tras las enormes lluvias de este año, la maleza ha proliferado. Esa maleza con temperaturas extremas se seca y se convierte en yesca. Ideal para iniciar una gran hoguera de miles de hectáreas. Finalmente, las temperaturas altas volverán a calentar el Mediterráneo haciendo que el proceso de evaporación se incremente, acumulándose grandes cantidades de agua en la atmósfera que llegado el momento caerán de forma violenta. Es lo que llamamos una dana. El cambio climático ya está aquí, toca evitar que sea todavía peor y sobretodo adaptarse. Hay que climatizar colegios y favorecer la sombra y el verde en las ciudades. Hay que preparar los cauces para grandes avenidas como las danas y habrá que pensar cómo vamos a gestionar unos bosques que se convierten en combustible. Ojalá me equivoque en todas estas previsiones veraniegas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents