Opinión
Una respuesta colectiva ante los incendios
Los incendios vuelven a golpear a Aragón durante la presente campaña. Y lo hacen con tanta fuerza que en solo una semana la superficie quemada es mucho mayor que la registrada en los dos últimos años. La alerta en este comienzo de verano saltaba el pasado jueves 25 de junio tras declararse un fuego entre Tamarite y Alcampell que arrasó más de 4.500 hectáreas, si bien el 80% de la superficie fue agrícola y solo el 20% era forestal. Este primer gran incendio de 2026 en la comunidad, que ya está controlado pero todavía no se ha extinguido, es un serio aviso de lo que puede estar por venir durante los meses de julio y agosto si las temperaturas no dan una tregua. Las elevadas temperaturas y la intensa ola de calor que vivió Aragón hace una semana volvieron a demostrar que el cambio climático es una realidad más que contrastada, no solo por que se superaron los 40 grados durante varios días sino también porque las noches fueron tropicales en buena parte de la comunidad y porque las tormentas son cada vez más intensas.
La preocupación por los incendios en Aragón se constató el pasado martes en Leciñena, en plena sierra de Alcubierre, que se encuentra bajo el azote de un fuego violento que ha arrasado más de 3.000 hectáreas en poco más de 24 horas. Y esa es otra de las lecciones que hay que extraer: los fuegos son cada vez más voraces y su comportamiento, en muchas ocasiones, impredecible. Esta realidad contrasta con la vivida en los dos últimos años, ya que en 2025 apenas se quemaron 340 hectáreas mientras que la media de la superficie afectada en la comunidad entre 2005 y 2024 se situó en 3.800 hectáreas, una cifra que ya se ha duplicado solo en esta última semana. Los fuegos declarados en los municipios de Tamarite y Leciñena en este inicio del verano son el mejor ejemplo de que conviene estar alerta y no bajar la guardia, lo que implica trabajar en las medidas de prevención y profundizar en las campañas de sensibilización, establecer protocolos definidos y claros, contar con los medios suficientes y trabajar en una respuesta rápida y coordinada por parte de todas las administraciones.
Uno de los aspectos en los que Aragón destaca es, precisamente, en su capacidad a la hora de establecer mecanismos que reduzcan en la medida de lo posible las afecciones, algo que se ha podido comprobar en los dos últimos incendios. La capacidad de poner en marcha una respuesta rápida y la coordinación con el resto de comunidades, que colaboran con el envío de medios y recursos, y con el Gobierno central resulta vital para detener el fuego, sobre todo en un territorio tan extenso y despoblado como el de Aragón. Pero para evitar cualquier catástrofe natural resulta determinante el principio de prudencia por parte de los ciudadanos y de los agricultores, un sector que se encuentra en plena campaña y que es el primer interesado en que sus campos no corran peligro. La misión, por tanto, es colectiva.
Suscríbete para seguir leyendo
- Así es el restaurante de Ander Herrera en pleno centro de Zaragoza: cocina tradicional, diseño moderno y alma zaragocista
- El centro comercial Plaza Park de Zaragoza desvela su oferta comercial: estas son las cuatro primeras tiendas que llegarán al complejo
- Un incendio en las Cinco Villas obliga a evacuar tres pueblos de Zaragoza: 'Tiene un gran potencial de destrucción
- Expertos en aire acondicionado y arquitectos coinciden: 'No apuntes el ventilador hacia las personas, ponlo junto a la ventana para renovar el aire de la habitación
- ¿Línea 2 del tranvía en Zaragoza? Natalia Chueca encarga un estudio para unir el eje este-oeste de la ciudad
- El refugio de Elena Rivera (33 años) en Zaragoza: un barrio familiar, vecinos de toda la vida y un edificio histórico
- El bar de Zaragoza que cerró a principios de verano en el mercado de San Miguel anuncia su reapertura: 'Volvemos con más fuerza y más ilusión
- Fin a la etapa de Mariano Aguilar en el Real Zaragoza: el vuelco en el consejo de administración será casi total
