Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Un tal Homero

Albin Leky da respuesta a los mayores enigmas sobre Homero en la 'Historia de la Literatura Griega', un libro publicado por el sello Gredos

El origen de la narrativa tiene mucho que ver con la Grecia antigua y con la figura misteriosa de aquel Homero de quien tan poco se sabe. Pudo haber nacido en Esmirna en algún momento del siglo VIII a .C., pudo haber muerto en la isla de Íos, pudo haber escrito La Ilíada, tal vez la Eneida... ¿Era ciego? ¿Realmente conocía el alfabeto y sabía escribir, siendo capaz de versificar y crear episodios como el asedio de Troya o la estancia de Ulises en los dominios de Circe? Todas esas preguntas y otras muchas están, si no contestadas a plena satisfacción del lector, sí debidamente planteadas en la Historia de la Literatura Griega, de Albin Lesky, que el sello Gredos recupera oportunamente con traducción de José María Díaz-Regañón y Beatriz Romero.

Lesky, profesor de helenismo en la Universidad de Viena y experto en filología clásica, abre su monumental estudio con una serie de consideraciones sobre el nacimiento de la escritura en sí y su relación con la tradición oral de «canciones» que los aedas, primero, y los rapsodos, después, repetían de año en año y de corte en corte. Configurando una «compilación» de canciones (como mucho más adelante nuestros juglares) que, a base de repetirlas, y enriquecerlas, iban haciéndose populares. La escritura –el lineal B– se había desarrollado en Creta, a lo largo de los llamados «siglos oscuros», a partir del XII a. C. Mientras, los egipcios se expresaban mediante pictogramas jeroglíficos impresos en papiros. Su fabricación, a base de hojas entrecruzadas y planchadas, permitía narrar en «rollos» largos textos, pero no sería hasta bastante más adelante cuando el pergamino (hojas de piel curtida y «cuadernos» fabricados de Pérgamo) sustituyese al papiro y fuese haciendo cada vez más frecuente y popular el hábito de la lectura.

Con esos cálamos y páginas, ancestros y fantasías, aquel primer vate que bien pudo ser Homero narró la muerte de Héctor a manos de Aquiles, la profanación del cadáver por parte de éste y aquella escena majestuosa en la que el padre de Héctor, Laertes, convencía a Aquiles para que le restituyera los restos de su hijo, conmoviéndole hasta hacerle llorar en un monólogo que según Lesky inaugura el «humanismo occidental». Para conocer un poco mejor el origen de la escritura y la epopeya...

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents