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Opinión

Zaragoza

¿Quién es quién?

La Ley de nietos ha sido aprovechada por los partidos de derecha y ultraderecha para organizar un lío monumental y mezclarlo todo

Los políticos tienden a vivir en una realidad paralela, algo así como una muñeca rusa donde hay tantas capas que al final es difícil saber cuál es el mejor de los perfiles. Esta semana, con todo el horror que vive Venezuela, país hermano en lengua y vínculos, ha saltado a los medios de comunicación la Ley de nietos, que ha sido aprovechada por los partidos de derecha y ultraderecha para organizar un lío monumental y mezclarlo todo ahora que todo puede mezclarse porque nadie analiza más allá y lo que queda es el primer titular lanzado, aunque no sea cierto, pero es el primero y como es malicioso y falso es perfecto para alimentar el discurso turbio en el que se ha convertido la política.

¿Qué es la Ley de nietos y qué tiene que ver con la regularización de inmigrantes que se está llevando a cabo en España en medio de un debate político y judicial sin precedentes? La ley de nietos se aprueba en 2022 dentro de la Ley de Memoria Democrática y permite solicitar la nacionalidad a quienes son descendientes de españoles que tuvieron que dejar el país por cuestiones políticas y de represión y que cuenta con primas hermanas en países como Italia y Alemania y cuyo objetivo es compensar de alguna forma a aquellos que se vieron obligados a abandonar su casa.

Esta ley nada tiene que ver con la regularización de inmigrantes, ya que mientras los primeros obtienen la nacionalidad española si demuestran su descendencia, la segunda es una regularización que solo busca que las personas que viven en España de forma marginal lo hagan con derechos y deberes sin obtener la nacionalidad, lo que les impide votar, ya que lo único que se regulariza es su situación laboral y de residencia.

Pero como todo vale y mezclarlo es lícito y da mucho juego, grima diría yo, Feijóo, aprovechando la coyuntura y apresurándose a ser el primero, dijo que esto de la Ley de nietos «es ingeniería electoral en claro interés por conseguir nuevos votantes a través de la nacionalidad y el pasaporte» mezclándolo todo ahora que hay tanto revuelo con la regularización y olvidando que hace no mucho en Argentina él se comprometió con esa Ley de nietos que nada tiene que ver con los inmigrantes, pero juntarlo es sabroso y permite hablar de pucherazo electoral y poner en marcha un deterioro tal que será difícil saber quién es quién y aún más dar marcha atrás ahora que hasta el voto por correo se cuestiona y la identidad se cierra de forma ficticia con palabras que son brochazo de barata demagogia.

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