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Opinión

¿Ingeniería electoral?

He coincidido más de una vez en Ezeiza, el aeropuerto de Buenos Aires, con grupos de gallegos con los que luego compartiría el vuelo. Nada más llegar, varios funcionarios de la Xunta, visiblemente identificados, los agrupaban y les facilitaban en todo lo posible el embarque. En Barajas se repetía la escena y les acompañaban hasta los autobuses que les llevarían a su tierra de origen. Ellos estaban encantados porque formaban parte de los que gratuitamente volvían a Galicia a pasar unos días, recordar a sus antepasados y contemplar los paisajes verdes que tuvieron que abandonar por el hambre la mayoría de las veces, cuando no por la represión de la dictadura. Un día embarcaron con lo mínimo y la máxima tristeza.

Hay un libro titulado Las lágrimas que esconde el mar. De la Galicia rural a la América de las promesas de Juan Manuel López, lágrimas que el océano se tragó durante los largos días de la travesía. Ellos, o sus antepasados, no habían vuelto a su tierra y la Xunta financiaba esos viajes.

Fraga frecuentaba Argentina para cosechar votos cuando hacían falta, ya se sabe que con Franco no eran necesarios. Era capaz de ir a cosechar hasta en Cuba, a pesar del pérfido comunista Fidel al que invitó a ir a Galicia. No es de extrañar que Feijóo reclamase enfáticamente la ciudadanía española para los descendientes de aquellos gallegos. Lo que extraña es el guirigay antisistema que ha montado ahora con la llamada Ley de nietos mezclándola con la regularización de inmigrantes en el mismo recipiente xenófobo lleno de bulos, mentiras, odio y miedo, agitado a medias con los de Vox.

El Gobierno de Aragón se suma a la fiesta poniendo palos en la rueda a una política pública que reconoce derechos y que apoyan la Iglesia católica con el Papa a la cabeza, los empresarios, que necesitan trabajadores, y cientos de miles de firmas que impulsaron la medida. No es la primera regularización. Lo que es nuevo es que el PPVox han convertido la inmigración en el problema número uno cuando no es el problema. Es la solución a muchos de nuestros problemas. Cualquier cosa vale para deteriorar la Democracia

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