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Opinión | EDITORIAL

Hamás juega la carta de Trump

Solo el tiempo dirá si la decisión de Hamás de ceder la administración de Gaza a un comité de técnicos palestinos patrocinado por EEUU abre una nueva etapa en el futuro de la Franja. Sin embargo, el anuncio por parte de los dirigentes de Hamás tiene una trascendencia que no cabe desdeñar. Es una de las consecuencias políticas de la ofensiva que Israel lanzó contra la Franja, tras el ataque terrorista que Hamás llevó a cabo del 7 de octubre de 2023. La dificultad en calibrar el anuncio de Hamás proviene de la propia ambigüedad con la que Donald Trump acabó con los momentos más álgidos de la intervención ordenada por Binyamín Netanyahu, con un plan de 20 puntos cuyo aspecto más destacado es la creación de un Comité Nacional de Administración de Gaza (CNAG) avalado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Se trata de un organismo no político, integrado por 15 palestinos que viven fuera de la Franja, responsable de gestionar la administración diaria de los servicios públicos y los municipios de Gaza. Un organismo bendecido por la Autoridad Nacional Palestina y los países árabes de la zona, y aceptado a regañadientes por Israel, que todavía no ha autorizado la entrada de sus miembros en Gaza.

Todo indica que los líderes de Hamás han decidido agarrarse a la propuesta de Trump debido a la drástica merma de sus efectivos y armamento, y a la presión popular a favor de un alto el fuego definitivo. Tras la muerte de más de 71.000 palestinos, la destrucción de 160.000 viviendas y la eliminación sucesiva de sus líderes, Hamás ha optado por salvar lo que le queda de presencia en Gaza, unos 20.000 efectivos. Se muestra dispuesta a ceder la administración de un poder mermado por la ocupación israelí de más de la mitad de la Franja a cambio de evitar un mal mayor. En el marco del acuerdo, Hamás podría deponer las armas ante el CNAG, en vez de entregarlas a Israel, como pretende el Gobierno israelí. El acuerdo alcanzado pende de unos pocos hilos, teniendo en cuenta la volatilidad de la situación en la región y el empecinamiento de Netanyahu en situar esta cuestión en el contexto de las elecciones que tienen lugar en Israel el próximo mes de octubre, con un empuje relevante de la derecha más extrema.

Sin embargo, los cambios que se han producido en el Próximo Oriente y el Golfo, en los últimos meses, permiten cierto optimismo. Efectivamente, la pérdida de influencia de Hamás en la Franja no viene dada solo por el agotamiento de una población que también le hace responsable de lo ocurrido, sino del creciente distanciamiento del régimen iraní. El acercamiento de los ayatolás y de la Guardia Revolucionaria iraní a los países árabes del Golfo, singularmente Arabia Saudí, es otra de las derivas de cuanto ha ocurrido en los últimos meses, y puede tener repercusiones importantes en toda Palestina. De confirmarse un menor apoyo de Teherán a sus proxies en la región, especialmente Hamás, ello podría jugar, a corto plazo, en beneficio de una salida de la crisis pilotada por este Comité Nacional. Siempre que en Israel no se impongan las opciones más radicales y favorables a la colonización de la Franja, y que Donald Trump no vuelva a dar otro giro a su posición y no vuelva a apoyar, sin más, a Netanyahu.

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