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Opinión | APUNTES AL MARGEN

‘Lawfare’

Esta semana hemos conocido una encuesta estatal sobre la confianza que despiertan los jueces en nuestro país. Cuatro de cada cinco españoles piensan que la justicia no es independiente y dos de cada tres creen que en España hay lawfare. Cuando se les pregunta ¿a quién favorece ese lawfare?, la respuesta mayoritaria es, por mucho, a la derecha. También dos de cada tres piensan que el poder judicial vigila y sanciona poco o nada a los jueces. Las cifras son apabullantes.

Esta semana hemos conocido también algunas decisiones judiciales de esas que llevan, al menos, a poner en duda la imparcialidad. Resulta que un juez no dejó acudir a la esposa del presidente del Gobierno a la cumbre de la OTAN en Turquía, argumentando riesgo de fuga. Es evidente que los jueces favorecen al gobierno, imagínense que Begoña Gómez hubiera ido a la cumbre y se hubiera escapado... Ironías aparte, también hemos sabido que el pequeño Nicolás ha sido condenado a penas que suman más de 2 años de cárcel, pero su entrada en prisión ha sido suspendida. El tipo cuenta con un acumulado de 12 años de condenas, pero no ha pisado la cárcel. Hace poco, también se suspendió la entrada en prisión de Aldama, a pesar de una pena de 4 años y 9 meses. El argumento ha sido que colaboró. ¿Devolver los 3,7 millones afanados? No hace falta, tampoco hay que ensañarse. Sin embargo, al concejal del PP que destapó la Gürtel no le suspendieron la pena de prisión, afortunadamente fue indultado. A Ricardo Costa del PP valenciano también lo condenaron a 4 años, y también suspendieron la condena y no pisó la cárcel. El caso de Zaplana es digno de estudio científico. Estaba al borde la muerte y lo excarcelaron por razones humanitarias en 2018 (tras una larguísima estancia en prisión de 9 meses). Han pasado 8 años, y ahí sigue vivo y excarcelado. El caso del fiscal general ha roto uno de los fundamentos del derecho penal. Ha sido condenado por algo que la propia sentencia reconoce que pudo haber hecho otra persona. Sin embargo, los años van pasando y del juicio al defraudador confeso que es el novio de Ayuso nada se sabe. Si la columna fuera de página completa podría continuar con unas docenas más de ejemplos. Pero creo que estos bastan para ilustrar, por qué una inmensa mayoría de los españoles piensan que hay lawfare y que la justicia no es igual para todos. Me despido hasta después del verano y dejo para el curso que viene analizar si los jueces son de derechas.

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