Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | cierzera

‘A quien juzgue mi camino... le presto mis zapatos’

Feijóo cuestiona los controles por los que quienes padecemos una enfermedad con una baja prolongada pasamos una y otra vez

Comienzo con esta reflexión, porque me sentí doblemente interpelada por el Sr. Nuñez Feijóo, cuando, desde el más profundo desconocimiento hizo referencia a las bajas laborales y al absentismo laboral, cometiendo un error inexplicable para alguien que aspira a gobernar este país, además de utilizar una palabra concreta para calificar la situación de una manera francamente desafortunada. En el primer caso, hablamos de un derecho, avalado por un facultativo que prescribe esa situación de incapacidad temporal, mientras que el absentismo (ausencias no justificadas) es motivo de despido. Cuestiona con sus palabras no sólo el papel de la negociación colectiva que ha sido y es fundamental a la hora de reforzar los derechos de los trabajadores que se encuentran de baja, consiguiendo en muchos casos (que no en todos) un sistema de protección con complementos económicos para que no se vea mermado su sueldo. El mero hecho de criticarlo ya me parece una injerencia injustificada en esa negociación entre empresa y sindicatos. Si le preparan las intervenciones, debería cambiar de asesores y si se las prepara él mismo, que se lo haga mirar... porque cada vez que habla, sube el pan.

Aún dice que se la trae al pairo el aluvión de críticas que ha recibido por sus palabras, que él está para proponer debates valientes. Pues haga lo propio y deje de hacer el ridículo. Cuando varios portavoces del Partido Popular han tenido que rescatarle matizando sus declaraciones, ay, ay, ay... Pero me voy a permitir, en lugar de hablar de ello de una manera genérica y utilizando cifras y datos expuestos en tertulias y columnas de prensa varias que han comentado sobradamente la cuestión, prefiero plantearlo de una forma mucho más personal, de ahí que comenzase diciendo que me he sentido doblemente interpelada; primero porque he sufrido esa palabra maldita: un cáncer en primera persona (y como cuidadora, varias veces de manera muy cercana), y segundo porque la enfermedad, ha provocado una baja prolongada en mi vida laboral. Y no, le aseguro que no ha sido una baja por gusto, ni he estado la mar de bien no yendo a trabajar.

Preferiría haber tenido que apagar el despertador para seguir con mi rutina laboral en lugar de ni siquiera necesitarlo, contando las horas nocturnas mirando al techo esperando el momento de acudir al hospital para el tratamiento del día siguiente. Creo que no conoce ni de lejos cuál es el proceso, desde esa sospecha e inquietud que te machaca hasta que recibes un diagnóstico, pasando por el momento en que se verbaliza que, te golpea y vacía como si metiesen una mano por tu ombligo arrancándote las entrañas. La gestión del momento con tu familia, los tratamientos, los cambios y el malestar físico, las miradas de compasión, la cabecica que no da tregua, las secuelas que aparecen y las personas que desaparecen... No quiero entrar en más detalles porque rememorar cada uno de esos momentos me produce dolor, y aunque se lo intentase explicar al Sr. Feijóo, ya ha demostrado sobradamente en varias ocasiones, que su intelecto no le da para entenderlo, y es que lo que natura non da, Salamanca non presta.

Pero, además, es que se atreve a cuestionar los controles por los que quienes padecemos una enfermedad que provoca una baja prolongada, pasamos uuuna y oootra vez, cada muy poco tiempo. Acaso pretende calificar de fraude «tres»... ¿nada más y nada menos que tres actos médicos practicados durante varias veces a lo largo de los meses? Porque digo yo... que tu médico de cabecera, por muy empático que sea y te conozca «en la consulta» desde hace años, no firma el parte de baja por nada, tiene delante un expediente que justifica esa decisión. Imagino, y aseguro, que la mutua en la que tu empresa delega y en la que te atiende otro facultativo que da el visto bueno a tu «incapacidad» para trabajar, no lo hace a la ligera, y por último, cuando recibes una notificación desde el INSS en la que te solicitan todo el carpetón de informes (de los que ya disponen), te sientes fiscalizada y cuestionada ante un tribunal médico que, lejos de hacerte sentir cómoda (entiendo que no es su papel), comprueba hasta límites insospechados tu aptitud para incorporarte a tu trabajo, de un modo absolutamente aséptico y objetivo, digo yo... que no es porque le caigas bien y piensa, nada hija, no te preocupes, sigue «disfrutando» (esto es lo que debe pensar don Alberto, que se trata de unas vacaciones pagadas o algo parecido)

Sr. Feijóo, ojalá ni usted ni los suyos se tengan que calzar nunca estos zapatos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents