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Opinión

Zaragoza

Dezcallar

En 'Pez negro', la trama arranca cuando un agente español accede a una información relacionada con la búsqueda de un terrorista internacional

La novela de espías ha ido ganando autores y adeptos en España. No siendo un género autóctono, sino sajón, criado en Inglaterra y alimentado en Estados Unidos, se ha trasplantado muy bien a nuestra literatura, gozando en la actualidad de buena salud.

Prueba de ello puede ser la nueva novela de Jorge Dezcallar, Pez negro (La esfera de los libros).

Una trama que combina algunos de los temas de mayor trascendencia del mapa geo-político de hoy, por un lado; y que, por otro, nos invita a conocer la identidad, psicología, objetivos y prácticas de modernos espías adscritos a la CIA, al Mosad o al CNI español. Centro, no lo olvidemos, del que el propio Dezcallar fue director entre los años 2001 y 2004.

Esa condición, la de profundo conocedor de las agencias de inteligencia, la de protagonista de tantas operaciones y acciones comprometidas, secretas, relacionadas con la seguridad de nuestro país, aporta indudablemente al autor un aura de confianza en la veracidad de su testimonio. Simplemente por conocer el mecanismo, los protocolos de un Centro de estas características, ya valdría la pena leer las novelas de Dezcallar (ha publicado varias, todas recomendables). Sus libros, además, destacan por el estudio de caracteres de personajes y por la incidencia en su desarrollo, en sus ideas y sentimientos de acontecimientos externos de gran envergadura y transcendencia para sus sociedades, pueblos regiones geo-políticas: guerras, invasiones, atentados…

En Pez negro, la trama arranca cuando un agente español, Asís García, personaje recurrente en las entregas de Dezcallar, accede a una información relacionada con la búsqueda de un terrorista internacional perseguido por unos atentados en Francia (en la ficción, réplica de los de la sala Bataclán y la revista Charlie Hebdo). A partir de ahí –de una visión fugaz, apenas un parpadeo cibernético en la maraña de imágenes e informaciones tras la pista de ese «capo» del terror– se desencadenará una trama bien orquestada en sus episodios y agilizada por una prosa funcional, rápida, eficaz, cuyo ritmo de thriller tan solo se remansará cuando el autor considere necesario proporcionar al lector algún tipo de explicación sobre el conflicto árabe-israelí o acerca de las mutuas relaciones entre agencias de inteligencia.

Una lectura entretenida, instructiva y actual.

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