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Opinión

La Cartuja se quedó sin vaquillas

En La Cartuja Baja se nos deniega la posibilidad de realizar un festejo taurino; una jornada con vaquillas en un espacio donde ya habíamos organizado la misma actividad en ocasiones anteriores

Paradojas de la vida. Mientras la alcaldesa de Zaragoza está exigiendo una gestión que no es de su competencia, respecto a la plaza de toros de La Misericordia, en La Cartuja Baja se nos deniega la posibilidad de realizar un festejo taurino; una jornada con vaquillas en un espacio donde ya habíamos organizado, contando con todos los permisos favorables, la misma actividad en ocasiones anteriores. Contradicciones de la vida. La alcaldesa de Zaragoza reclama, aun sin ser de su competencia, lo que ella no es capaz de solucionar en un barrio rural que sí es de su competencia.

Realidades de la vida. Una vez más se ponen de manifiesto las prioridades del Gobierno de la ciudad. Unas prioridades que dejan en un segundo plano, en esta ocasión, las actividades en un barrio rural frente a los intereses de la ciudad consolidada. Y, mientras tanto, La Cartuja Baja se quedó sin vaquillas. El sábado 4 de julio, en el barrio de La Cartuja Baja, no pudimos celebrar una de las actividades más esperadas y de mayor impacto sociocultural del año. Una jornada de convivencia, con una variada programación, que pretendía celebrar y poner en valor una actividad habitual y de gran repercusión para el barrio.

En esta ocasión, el argumento que esgrime el Ayuntamiento de Zaragoza para denegar la actividad de las vaquillas se basa en un informe, subjetivo, genérico, abstracto y no vinculante, que el Servicio de Instalaciones Deportivas remite mediante correo electrónico a la Junta Vecinal de La Cartuja Baja. Un informe técnico que utiliza en todo momento el condicional simple y donde la conclusión alcanzada se apoya exclusivamente en valoraciones preventivas e hipotéticas.

Un informe que utiliza expresiones como «podría producirse», «eventual riesgo», «posibles avalanchas» pero que, en ningún momento, solicita el informe de Protección Civil, el de bomberos, el informe técnico estructural, los informes sanitarios, los permisos del Gobierno de Aragón, el informe policial...

Un informe desfavorable, no vinculante, que fundamenta su conclusión en una presunta incompatibilidad entre la instalación de un ruedo portátil y corrales para la celebración de festejos taurinos populares y el entorno funcional del Pabellón Deportivo Municipal de La Cartuja, pero que, como ya he referido al inicio de este artículo, sí que se ha permitido en ocasiones anteriores.

Un informe que en ningún apartado identifica precepto legal alguno que prohiba la celebración de festejos taurinos populares en el emplazamiento solicitado, ni que impida la instalación temporal de una plaza portátil en terrenos municipales anexos a instalaciones deportivas, ni que exista una prohibición expresa en la normativa autonómica, municipal o sectorial aplicable.

Además, resulta cuando menos curioso que recientemente las juntas vecinales hayamos recibido un correo, remitido desde el Área de Participación Ciudadana y Régimen Interior, donde se nos indica de forma explícita la conformidad a la celebración de festejos taurinos. No siendo necesaria, según dicta el mensaje, ninguna comunicación previa a la obligatoria remitida por el Órgano competente en materia taurina del Gobierno de Aragón.

Como alcalde de La Cartuja soy el primer interesado en que las actividades de concurrencia pública que programamos de forma habitual se realicen con las garantías necesarias. Pero en esta ocasión, he de decir que creo que no se ha profundizado lo suficiente; no se nos ha dado la posibilidad, pese a haberla solicitado, de mantener una reunión a tres partes con el Área Técnica del Ayuntamiento, el Gobierno de Zaragoza y la alcaldía de La Cartuja Baja para intentar salvar la actividad; no se han tenido en cuenta ninguna de nuestras alegaciones; no se nos ha requerido en ningún momento que aportáramos, al igual que se hace en todas las demás ocasiones, la documentación obligatoria previa a cualquier actividad y, sinceramente, tengo la sensación de que ha habido poco interés para intentar buscar la mejor solución.

Tengo la absoluta certeza de que esta actividad, al igual que otras muchas que organizamos en este mismo espacio, un solar sin uso, anexo al pabellón deportivo, es compatible con los usos deportivos de los equipamientos colindantes y que podría y debería haber contado con todas las prescripciones exigidas. Es por ello por lo que, pensando en la equidad y defendiendo lo que considero que es justo, me he permitido hacer pública una situación real que contradice claramente el mensaje que traslada el Gobierno de la ciudad respecto a las actividades y festejos taurinos.

Y, mientras tanto, el sábado 4 de julio La Cartuja Baja no pudo celebrar una de las actividades que con más ganas e ilusión esperábamos poder disfrutar.

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