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Opinión

Zaragoza

Bajas necesarias

Las bajas son imprescindibles para recuperar la salud cuando la mente y el cuerpo precisan cuando algo se rompe en nuestro interior

A mi madre le gusta recordar que nunca solicitó una baja por enfermedad y que hasta con un cólico acudió a dar clases, añade con un orgullo bastante viejuno y lleno de prejuicios, porque lo lógico es que si una persona está enferma solicite una baja para recuperar su salud antes de reincorporarse, pero incomprensiblemente lo lógico no coincide en muchas ocasiones con la realidad y la realidad nos enseña que muchas personas acuden a trabajar estando enfermas por razones diversas: por miedo a perder el trabajo y por vergüenza de tener que reconocer que se padece determinada enfermedad, sobre todo cuando se trata de enfermedades mentales o de transmisión sexual.

Es cierto que las cosas han cambiado para bien y las nuevas generaciones hablan sin tabús de las enfermedades mentales, no tanto de las provocadas por transmisión sexual, pero cuando yo era joven si una persona tenía una baja por depresión o ansiedad -se decía que eran locos- la gente hablaba y decía que era mentira y que esa persona era una vaga, así que además de padecer la enfermedad tenía que soportar las miradas que la culpaban por estar engañando al sistema y hacerse la enferma, porque hasta hace no mucho se decía que quien tenía una depresión o sufría de ansiedad es que tenía mucho tiempo para pensar y pocas cosas que hacer, que una persona ocupada todo el día no podía permitirse ni estar deprimida ni tener ansiedad y eso lo decían las mujeres, amas de casa que trabajaban como bestias sin ningún tipo de remuneración económica y que vivián atadas a un delantal, oprimidas y deprimidas sin saberlo y también lo decían los hombres y lo decían de las mujeres que trabajaban y que tenían una baja por enfermedad a causa de una depresión y decían que eran vagas y estaban siempre tristes y que mucho mejor en sus casas.

Luego llegó el SIDA y entonces sí que era mejor esconderse porque la baja por enfermedad era irrisoria ante todo lo que estos enfermos tuvieron que padecer, porque el SIDA lo tenían los maricones y los yonquis y ambos se lo merecían porque vivíamos en una sociedad que odiaba gratuitamente y solo los machos muy machos tenían derechos y por eso los locos y los maricones tenían que estar muertos o encerrados y aunque parezca lejano eso pasaba en España hace cuarenta o cincuenta años. Por eso había que presumir de no haber pedido jamás una baja cuando son bajas necesarias que la mente y el cuerpo precisan cuando algo se rompe en nuestro interior.

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