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Opinión

Rajoy y el arzobispo

En la esencia del medieval pensamiento que el expresidente demuestra, se vislumbra que todo aquello que no sea blanco, como la mantequilla o el queso blanco-francés, no es francés, sino otra cosa, no se sabe qué

Rajoy ha acreditado sus conocimientos futbolísticos a nivel «cuñado», lo que no es mucho decir porque está al alcance de cualquiera en este país. En lo que sí está doctorado, como también ha demostrado, es en racismo, un racismo rancio y simplón. Viva el vino. Él sabe como nadie muy españoles y mucho españoles. Viva el vino otra vez. Lo que no sé es quien es él para dictaminar sobre quién es o no francés, por lo que con toda lógica nuestros vecinos se han cabreado.

En la esencia del medieval pensamiento que el expresidente demuestra, se vislumbra que todo aquello que no sea blanco, como la mantequilla o el queso blanco-francés, no es francés, sino otra cosa, no se sabe qué. Aplíquese a nuestro caso su miserable convicción y entendamos que él excluiría también a unos cuantos de la selección. Lucir a estas alturas esta convicción reaccionaria y carpetovetónica es muy propio de estas derechas cada vez más sinceras y nacional-católicas, más de los Reyes Católicos que trataron de que sus súbditos pensaran y rezaran lo mismo. Había que acabar con el modelo multicultural medieval y la convivencia pacifica. De la expulsión de judíos y moriscos a la «remigración» como proyecto fascista para recuperar una identidad etnocultural y blanca. Sobre todo, blanca. Viva el vino y que no sea francés.

El arzobispo de Valladolid es otro que tal baila. Se le va la lengua y se atreve a insultar a los políticos y a hablar de paguitas. Luego ha reconocido que a veces se expresa muy espontáneamente y «que no lo hace bien». No es un problema de formas, señor obispo, es de fondo. Gran parte del episcopado español sigue sin ser consciente de que disfruta de una situación fruto de la transición que nadie se ha atrevido a replantear. Después del escándalo de tantas inmatriculaciones, de tantos casos de abusos sexuales, que sólo la prensa ha cuantificado, y de seguir mamando de los presupuestos públicos de un Estado no confesional, atreverse a dar lecciones de ética y hablar de paguitas, es muy arriesgado. Lo que queda claro es que juegan a lo de siempre: forman parte de la derecha pura y dura. Por si había dudas.

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