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Opinión

Tejada y Aub

Dentro de las variantes de la novela negra destaca aquella que, inspirándose en crímenes reales, reconstruye a través de ellos una época; viniendo a definirse, además de como vehículo de intriga, como un apéndice de esa novela histórica empeñada en trasladarnos con detalles a una determinada época. En este caso, al México de los años cuarenta.

En tales claves podría de un muy genérico modo enmarcarse la primera novela de Pedro Tejada Tello: La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías (Ediciones Algorfa). Obra, sin embargo, que escapa a las fáciles etiquetas, pues, dentro de su amena lectura amplía su temática ambición de fondo, ofreciendo una rica prosa y una original estructura.

El «caso» al que se refiere es el del asesinato de dos hermanos, los Villar Lledías, en una céntrica casa del D.F., donde ambos residían en compañía de su hermana. Ella resultaría ilesa al ataque de los atracadores, siendo la única en sobrevivir y la única testigo presencial de los hechos, pues pudo ver a los ejecutores. La banda criminal había planeado el golpe y actuado en su ejecución dando por sentado que en los pisos y alcobas de la mansión de los Villar iban a encontrar y a apoderarse de un rico botín: billetes y monedas en extraordinaria abundancia, fruto de las «rentas» y «negocios» de una familia que se resistía en confiar sus caudales a los bancos; joyas (pendientes, anillos, broches...), relojes caros, piezas artísticas de gran valor... Parte de esos bienes quedarían desparramados por los suelos en el curso de una huida tan confusa como el sanguinario asalto que acabaría con las vidas de los hermanos varones.

A partir de ese material, y de las crónicas de los periódicos mexicanos de la época, Tejada urde un argumento que en buena parte confía a Max Aub. El gran escritor republicano, exiliado en México tras la guerra civil, pareció realmente interesarse por el caso de los Villar, guardando en sus carpetas materiales con vistas a escribir algo, tal vez una obra de ficción. Pero no llegó a hacerlo, siendo en su lugar Pedro Tejada Tello quien ahora le ha anima a ello con una lúcida visión del meta-juego literario y suficientes recursos como para ofrecernos una magnífica novela... negra, claro. Y muy real.

Más que recomendable.

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