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Opinión

El tirón tecnológico de Aragón

La economía aragonesa ha experimentado importantes cambios a lo largo de este siglo XXI. El sector de la agroalimentación y el de la automoción han sido tradicionalmente los que más han tirado del desarrollo de la comunidad, o al menos así era hasta hace apenas una década cuando se comenzó a superar la crisis de 2008 e se inició un ciclo expansivo que Aragón aprovechó para buscar nuevos nichos de negocio y diversificar su tejido productivo. La recuperación del crecimiento, tanto en la región como en el resto de España y Europa, permitieron un relanzamiento del transporte y la logística, actividades en las que Aragón empezó a destacar tras la gran recesión. Pero ha sido en el último lustro en el que ha ganado peso un sector que es transversal a todos y en el que el Ejecutivo autonómico, la patronal y las instituciones académicas han puesto el foco: la tecnología.

Los resultados de esa apuesta tienen su reflejo en el informe que ha publicado esta semana la Fundación Vass y el Centro de Predicciones Económicas (Ceprede), en base a datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La conclusión más clara es que Aragón está a la cabeza el repunte del empleo tecnológico en España, que ha crecido a un ritmo anual del 6,4%, es decir, el triple que el conjunto del país. Y lo hace en un contexto complicado, marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial, un factor que está erosionando el mercado laboral y provocando despidos, si bien son las empresas tecnológicas las que lo están sufriendo de una forma más intensa.

La llegada de inversiones milmillonarias en forma de centros de datos de grandes multinacionales como Amazon Web Services (AWS), Microsoft, Blackstone, Azora, ACS, Samca y Merlin Properties quizá sea lo más visible y llamativo, pero esos proyectos, a excepción del de AWS, no son tangibles todavía ni tienen su reflejo en las cifras del estudio, que analiza los últimos cinco años. Por tanto, este impulso está más vinculado a la apuesta por la tecnología por parte de las empresas ya asentadas en el territorio, y eso es una buena noticia porque refuerza la competitividad y, por tanto, la capacidad de vender dentro y fuera de _España. Tanto es así que el volumen comercializado por parte de las compañías aragonesas ha crecido casi un 7% en el último lustro. Esta realidad también demuestra que se está creando un ecosistema propicio para la retención y la atracción de talento, un factor decisivo para que Aragón esté a la vanguardia. Se trata de puestos de trabajo de mayor valor añadido, mejor remunerados y que, por tanto, contribuyen a elevar la renta per cápita de la comunidad.

El estudio envía otro mensaje positivo: la comunidad está en condiciones de competir con Madrid, Cataluña, País Vasco, la Comunidad Valenciana y otras ciudades europeas por la llegada de inversiones tecnológicas e industriales, pero también como polo de atracción de conocimiento.

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