Opinión | Editorial
Ni garbanzo negro ni criminal
La corrupción atenaza ahora al PSOE. Pero al PP le costó también salir de mala manera del Gobierno con Mariano Rajoy. La antigua Convergència tuvo que cambiar de nombre y de líderes. El PNV es el partido que acumula más condenas por corrupción de España. Esta lacra atraviesa todo el arco político. Otros partidos quizá no han sufrido casos porque no han llegado a gobernar lo suficiente como para ello.
La corrupción llegó a mediados de la década pasada incluso a los aledaños del anterior jefe del Estado. Ante este panorama es lógica hacerse esta pregunta : ¿Fallan los controles o falla la ética de las personas y de las organizaciones? Seguramente la respuesta no es unívoca pero la gravedad del problema, y su impacto en el crecimiento de los populismos –ahora el de la extrema derecha– obliga a no dejar de hacerse la pregunta y a seguir buscando respuestas desde la radicalidad democrática.
La corrupción forma parte, como tantas otras conductas, de la condición humana. El Estado mueve muchos recursos y la tentación de acceder a esos fondos de manera ilícita es comprensible. Además, la continuidad entre la administración de la dictadura y la que ha gestionado la democracia, que es una de las claves del éxito de la transición, ha hecho que determinados circuitos por los que penetran los corruptores solo hayan cambiado de protagonistas, pero ahí han seguido o se han ampliado. A esta base anterior a la Constitución de 1978 se suman algunos mecanismos de impunidad que han marcado la aproximación de los partidos al drama de la corrupción amparándose mutuamente en determinadas prácticas o controlando instituciones que deberían ser claves en el control del gasto público como es el caso del Tribunal de Cuentas.
Finalmente, la necesidad de financiar los partidos por algunas lagunas creadas en los primeros momentos del retorno de la democracia explica que, junto a los casos de personas individuales sin escrúpulos, hayamos asistido a algunas tramas asentadas en las mismas organizaciones políticas.
Hasta aquí los elementos estructurales que pueden explicar la magnitud del problema de la corrupción en España, aunque también hay que decir que la justicia ha funcionado y contamos con condenas ejemplares en casi todos estos ámbitos, aunque la sensación de mucha gente es que solo son la punta del iceberg.
El resto se explica por la falta de ética a nivel individual. Y no solo de los políticos sino también de los empresarios que van a buscar a los garbanzos negros hasta encontrarlos. A veces por falta de entereza moral, a veces porque son vulnerables por algún tipo de adicción. En este sentido, el reciente caso francés en el que se ha expedientado a varios altos funcionarios tras un control sorpresa de consumo de drogas es un camino para explorar también en España. Y también debería serlo el que las empresas que aparecen involucradas reiteradamente en sentencias de corrupción dejen de acceder a la contratación pública además de endurecer la pena a las personas directamente implicadas. Porque las bandas criminales solo pueden existir cuando políticos y empresarios conciertan sus actuaciones para pasar por encima de las normas y también de los controles.
Suscríbete para seguir leyendo
- Detenida una de las hijas y su pareja como presuntos autores del crimen del matrimonio de Tauste y Criminalística entra en la vivienda
- El refugio de Isabel Díaz-Ayuso en Aragón: un pueblo muy jamonero perfecto para ver el eclipse
- En directo | Un espectacular incendio junto al embalse de La Peña obliga a desalojar cuatro pueblos y ya ha quemado más de 2.500 hectáreas
- Diego Monzón, una de las sensaciones de la pretemporada en el Real Zaragoza: 'Será jugador del primer equipo seguro
- Quiénes eran Javier Sánchez y Esther Latorre, hallados sin vida en su casa de Tauste: un legado de compromiso político y con la tierra
- Abre una nueva panadería de una conocida cadena en el centro de Zaragoza
- Tauste despide a Javier y Esther, “dos luchadores incansables” por causas justas e “imposibles de describir con palabras”
- Juan Leo, jubilado con 1.600 euros de pensión: 'He cotizado durante 45 años y hay jóvenes que cobran más que yo
