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Opinión

Val de San Martín

Hay muchos municipios en Aragón que, en su aspecto demográfico, habitacional, difieren sustancialmente de invierno a verano. Durante los meses fríos quedan con una reducida población, que recuperan en julio y en agosto gracias a antiguos residentes, veraneantes o turistas de paso.

Así, por ejemplo, el precioso municipio de Val de San Martín, en la comarca de Daroca, solo cuenta con cinco habitantes en los duros inviernos. Su alcaldesa, María Pilar Abad, todavía recuerda, con el correspondiente respeto, las nevadas de hace seis años, que aislaron al municipio, haciendo intransitable la carretera que les une con la capital comarcal, y que continúa hacia Molina de Aragón (uno de los puntos más fríos de España). Por fortuna, esa difícil situación invernal, susceptible de complicarse por los apagones eléctricos (el agua potable, de pozo, que les abastece, depende del funcionamiento eléctrico de las bombas) mejora con la primavera/verano.

Para muestra, un botón: la reciente tarde en que acompañé a Camino Díaz a dar una charla sobre su doble condición de mujer policía y escritora de novelas policíacas (no solo de esta disciplina, aunque en su mayoría lo sean) el Centro Social de Val de San Martín estaba lleno hasta la bandera.

La ocasión lo merecía, pues en la ponente confluían una serie de características poco comunes, resumidas en su notable capacidad de exposición de temas absolutamente reales –dramáticos, muchas veces– relacionados con su trabajo diario en la Policía Científica de Huesca, unidad en la que Camino Díaz presta sus servicios. Y en la que, sus compañeros/as y ella misma encadenan una investigación tras otra sobre los más variados asuntos, temas, conflictos o problemas sociales, desde un homicidio a un robo, desde una denuncia por maltrato a una operación contra el tráfico de drogas. Ese contraste entre realidad/ficción, entre la acción, la actividad de un policía en ejercicio y la calma y la soledad requeridas por la autora para redactar sus inspiradas tramas discurre asimismo un torrente de información que al público, en general, y a los lectores, en particular, les motiva a algo más profundo que a la simple curiosidad.

Una tarde bien aprovechada en un Val de San Martín que vale la pena descubrir.

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