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Opinión

¿Podremos aprender a convivir con el fuego?

Tras los últimos incendios que han asolado y están asolando España en un verano cruel, me pregunto si podremos aprender a convivir con el fuego. Quiero decir si seremos capaces de crear entornos que sepan defenderse y protegerse del fuego y no sé si hay opciones para ello, pero entiendo que sí y entiendo que ese trabajo tiene que empezar desde lo más inmediato que no es otra cosa que el cuidado que cada cual debe tener con su casa y su entorno y con las cosas que forman parte de esa casa y de ese entorno y desde ahí ir avanzando, implantando técnicas y realidades que hagan que un incendio pueda ser controlado más rápidamente y no se convierta en una inmensa cortina de llamas que arrase con todo lo que se encuentra.

Estos días, debido a lo que estamos viendo y están padeciendo muchos de nuestros compatriotas, oímos muchas cosas, oímos que el invierno es el momento de sofocar los incendios con una política de prevención, oímos que el monte está abandonado y que el Gobierno no deja actuar a agricultores y ganadores en labores que ayudarían a que el fuego actuara de otra manera, oímos que el problema está en el cambio climático, oímos que no hay medios suficientes, oímos que dan igual los medios, porque cuando el incendio no puede controlarse hay que dejar que sean las condiciones climatológicas las que se vuelvan benévolas y entonces actuar y oímos que los incendios en su mayor parte son intencionados, como si eso resolviera el problema al que nos enfrentamos y que cada año es más trágico. Oímos muchas cosas y quizá lo que tendríamos que oír es la fórmula para poder aprender a convivir con el fuego, que parece no va a marcharse en gran parte por el cambio climático, le guste o no a los que niegan esta realidad, y por las escasas medidas de prevención que llevan a cabo los particulares con sus cotos y sus propiedades y las comunidades autónomas, unas más que otras, que parecen haber olvidado ese grito tan romántico y necesario de los ochenta: “Todos contra el fuego”. No sé quién dará el primer paso. Parece que el Gobierno central lo tiene difícil en eso de crear un frente común para luchar contra el cambio climático y pienso que las llamas no saben de ideología, ni de fronteras y solo escuchan el latir de un corazón que ruge y arrasa. No quiero que el cielo se vista de miedo, ni el monte se vuelva negro y la vida se escape porque no seamos capaces, cuando somos capaces de casi todo, de aprender a convivir con el fuego en un sueño que espero sea una amable realidad hora que el verano arde.

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