Opinión | Con sentido / sin sentido
Lo subyacente
La actualidad política es como un iceberg, un 89% está sumergida y es lo relevante. Lo podemos comprobar en la crisis de Ceuta. El Gobierno español achaca la oleada humana a las mafias, pero sabe que no hubiera sido posible sin la permisividad de la gendarmería alauita. Nuestro gobierno no puede decirlo, necesita que Rabat le ayude a cortar la hemorragia y siga de gendarme: lo emergido/explicitado no es lo verdadero… ¿No resulta casual que a partir de este «ataque híbrido» alevosamente promovido por el gobierno de Mohamed V, se conjuren todos los actores antiinmigración señalando las políticas permisivas de Pedro Sánchez?: Trump, buen amigo de Marruecos, culpabiliza a las políticas izquierdistas en este tema; también Finlandia, Dinamarca y una Meloni que ha sufrido avalanchas parecidas y recibió solidaridad en la UE; el PP europeo y español relacionan la crisis con la última regularización de inmigrantes… La excepcionalidad española no gusta a los que hoy manejan el mundo y quieren convertir a Europa y Estados Unidos en fortalezas inexpugnables… A la ofensiva interior –judicial, mediática, política y económica– se suma ahora esta otra exterior ¿coordinada?; esa es la parte sumergida.
Da igual que de la inmensa mayoría de los que han entrado en Ceuta hayan vuelto a Marruecos, la hipótesis de la «invasión» ya ha calado para mayor gloria de las derechas que con su «patriotismo» hacen el juego al rey tirano jaleado por Netanyahu. De los al menos 72 fallecidos –más los no declarados del lado marroquí– nadie se acuerda, es el precio que Marruecos ha tenido que pagar para poner sobre el tapete –lo ha hecho el medio más próximo a la Corona– la necesidad de negociar el estatus colonial de Ceuta y Melilla. Esas vidas perdidas son la terrible punta de un iceberg que se anega podrido de inhumanidad.
La segunda crisis de la semana, eclipsada por la anterior, es el ático del gobierno madrileño. Aunque se quiso ocultar, tras desvelarse el chanchullo para dotar a Ayuso de otra casita sufragada por los contribuyentes regionales, se ha vendido con urgencia para compensar a los damnificados de los incendios. Más allá de lo emergido, se adivina un fuego amigo que puede ser una llamada de atención. En las lógicas mafiosas del PP, y más en Madrid, los líderes caen porque no satisfacen a las fuerzas fácticas que los apoyan (¿recuerdan las cremas de Cristina Cifuentes, tan renuente ella a conceder regalías?). Esto no aparece en el escaparate mediático, pero lo conocen las fuentes mejor informadas que, casi siempre, son las que barajan las hipótesis más inquietantes. El «piensa mal y acertarás» es método eficaz para vislumbrar la parte oculta del iceberg político. Así pues, no se queden en el oleaje superficial de la actualidad, busquen las corrientes profundas que agitan los poderosos en el ámbito local y global.
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