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Opinión

Miseria moral

Ya está demostrado. «Cuando gestione Vox la gente verá de qué son capaces», me decía hace meses un amigo. Pues ya está visto y demostrado de qué son capaces, siempre con la complicidad del PP de Azcón, evidentemente. La contumacia del Gobierno de Aragón contra los menores emigrantes es digna de mejor causa. Esa parece ser su prioridad nacional: estigmatizar y hacer la vida lo más difícil posible a quienes son sus tuteados. El señor vicepresidente ignora la ley, los derechos humanos, que ya es decir, y desde luego cualquier cuestión técnica como el uso de pequeñas cantidades de dinero en el proceso de aprendizaje de los menores.

Tal cuestión no es un invento moderno. Ver premiada la conducta socialmente aceptable es algo que incluso el señor Nolasco experimentó en su infancia, como todos. Hace décadas, más de un siglo, el sistema de los incentivos se introdujo pare reforzar conductas aceptables en las instituciones. Por ejemplo, en las educativas y en las penitenciarias, y en los hospitales psiquiátricos, dónde el paciente modificaba su conducta a la espera de acumular puntos que luego podía canjear por algún capricho. Los incentivos existen hasta en las empresas, especialmente para los directivos que alcanzan objetivos previamente formulados.

Pero todo esto al señor Nolasco le da igual. Su objetivo, compartido o consentido por el señor Azcón, no es sino insistir en el tema como si fuera el gran problema nacional. No hay más prioridades ni los españoles tenemos más problemas que estos que obsesionan a la extrema derecha y que han contagiado al PP con quien gobiernan. Dejar en manos de estos elementos las políticas sociales, ridículamente transformadas en «ayudas sociales», indica la voluntad de machacar a los más necesitados y deteriorar el Estado de Bienestar y los principios que lo inspiran. En eso plena coincidencia entre el PP Y Vox. La persecución de los menores no acompañados, su principal política, indica su pobreza intelectual y su miseria moral. Pobreza y miseria que se contagia sembrando las redes de odio y podredumbre. Quieren construir un futuro egoísta y deshumanizado con cuatro baratijas ideológicas.

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