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Opinión

España convulsa y en llamas

La calma estival me está permitiendo hacer lecturas reposadas, sí, mejor reposadas que a «fuego lento» porque solo nombrar la palabra fuego ya me altero.

Volviendo a las lecturas estivales y reposadas, uno de los últimos libros que he leído es uno de esos libros «raros», que fue publicado por primera vez en París, en 1925, titulado De Fuerteventura a París, de Miguel de Unamuno, en la Editorial Excelsior, 42 Boulevard Raspail – y cuyo facsímil ha reproducido el Gobierno de Canarias con un brevísimo prólogo del presidente del Cabildo de Fuerteventura.

Lleva un curioso subtítulo:Diario íntimo de confinamiento y destierro vertido en sonetos. Leer la palabra confinamiento nuevamente me altera por el significado que la palabra está teniendo en todos los informativos: el confinamiento que miles de personas están sufriendo por causa de los incendios que asolan nuestro país y los vecinos, Francia y Portugal.

De esta edición facsimilar del libro han sido impresos dos mil ejemplares sobre papel Vergate Corolla Book Premium White (una delicia) de 100 g. y que se vende en la Casa-Museo de don Miguel de Unamuno en Puerto del Carmen (Fuerteventura).

Como es sabido, don Miguel fue desterrado a Fuerteventura por sus ideas, y sobre todo por sus opiniones políticas. Se trata de una colección de 103 sonetos que el autor va comentando con el fin de aclarar algunos términos poéticos que responden a personajes de la política del momento.

Más allá de lo literariamente curioso e interesante de este facsímil que ha cumplido un siglo, lo más sorprendente de todo son sus palabras referidas a la situación de la política en España porque están absolutamente vigentes cien años después. Por eso, reproduzco literalmente este párrafo:

«Porque hoy creo que los locos que la están precipitando en su ruina lo son de locura específica, son preparalíticos progresivos, son enfermos del terrible morbo que sopla, como un vendaval, sobre Europa convulsionada». (Unamuno, 1925, p. 79).

El término «preparalítico progresivo» es de una precisión y de una contundencia que impresiona tanto como asusta, aunque solo se trate de una fase previa, pero que apunta a una parálisis supranuclear progresiva (PSP).

Estamos viendo cómo algunos políticos hacen lo que les da la real gana, que lleva a la nada, y la nada produce el nadismo que es el nihilismo español castizo, el quietismo de Miguel de Molinos, el aragonés de Muniesa (Teruel).

«Nadismo», «Nihilismo», «Quietismo» muchas palabras y escasas acciones cuando tocaba, a lo largo de todo el año. Demasiadas ruedas de prensa o comparecencias de emergencia llenas de palabras, pero al final, nada: España se desangra y se quema por los vendavales y por los cuatro costados.

Vendaval es otro término que estos días es mejor no citar y es deseable que cese el viento que reduzca el peligro de los incendios forestales. Cuando la Unión Europea (UE) no existía ni por asomo, don Miguel ya veía la convulsión europea, en la que obvia y lamentablemente seguimos.

El vendaval humano que está trayendo miles de marroquíes a España es también una práctica nadista del Rey Mohamed VI de Marruecos (lo que le da la real gana) y por supuesto también de la Unión Europea que no hace nada para defender sus fronteras con África.

Este nadismo del que habla Miguel de Unamuno, como si fuera hoy, se traduce en que Europa está haciendo poco o nada también ante las masacres internacionales de Ucrania, Palestina, Líbano, Cisjordania, Irán, Jordania y tampoco poco o nada con relación a los incendios del sur de Europa.

Mientras, Mr. Trump y Netanhayu, entre otros, hacen lo que les da la real gana, aunque no son reyes, se comportan como reyezuelos y no hacen nada de lo que debieran hacer.

Si Unamuno hablaba de políticos con PSP en fase previa, los ciudadanos estamos sintiendo que somos paralíticos nucleares progresivos, víctimas pasivas de todos estos nadismos, de esto quietismos.

Creo firmemente que, si Miguel de Unamuno viviera bajo el mandato de estos tiranos «trumpistas», «netanyahuistas» u otros volvería a ser nuevamente desterrado, o algo peor.

La gran pregunta es si el nadismo político debe producir el conformismo ciudadano, nuestro conformismo, o si por el contrario tendremos derecho a una libertad de expresión, opinión y de información de la que no gozó don Miguel, o sí, y por eso le desterraron.

¿El espectáculo político y geopolítico de la actualidad informativa es una realidad nadista y seremos víctimas de una PSP pasiva?

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