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Opinión | EL RINCÓN DE PENSAR

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

El eclipse que nos ciega

Aragón se prepara para controlar este acontecimiento único que ha elegido la España vaciada como lugar de observación privilegiada, con la duda de cuántos visitantes serán y el temor a que la situación se pueda ir de las manos con tanto fan esporádico a la caza de la mejor foto para sus redes sociales

El eclipse solar se vivirá en todo el planeta el próximo 12 de agosto.

El eclipse solar se vivirá en todo el planeta el próximo 12 de agosto. / ShutterStock

Pues ya está el 12 de agosto a la vuelta de la esquina. Después de muchos meses anunciando el gran acontecimiento que parece que va a paralizar el mundo y de intensa búsqueda del mejor lugar para la observación aprovechando que es verano, llega el día D y la hora H en esta especie de locura colectiva que nos ha entrado con expectativas altas que ya veremos si se cumplen. Pero no podemos olvidarnos de que las aglomeraciones nunca pasan sin dejar rastro, que no se pueden poner puertas al campo pero tampoco todo el monte es orégano, que no todo vale con la excusa de que es un acontecimiento único.

Me refiero sobre todo a la concienciación de todos para cuidar el territorio que parece que va a ser invadido en pocas horas por hordas de fanáticos de la astronomía, los de verdad y los que luego no pisan un planetario en su vida, a la caza de la mejor foto para su Instagram. Así es la sociedad que nos ha tocado vivir, apasionada con lo efímero y descuidada con lo duradero. Y es verdad que la información sobre el eclipse nos inunda estos días, nos desborda y nos ciega hasta el punto de que habrá quien incluso se sienta frustrado de no poder disfrutar de esos lugares privilegiados que el azar, o los movimientos astrales, ha tenido a bien elegir esta vez la España vaciada, protagonista por un día.

Ahí donde no hay masificación turística esta vez puede recibirla y hay que pensar qué hacer si la situación se acaba yendo de las manos. Desde Aragón se está trabajando en un amplio dispositivo para una estimación de visitantes que ronda las 300.000 personas, en base sobre todo a las reservas y consultas realizadas que han dejado sin camas por un día a la provincia de Teruel, generando una onda expansiva que llega a Zaragoza, rozando el lleno, y un Pirineo aragonés que vive en su normalidad de cada verano pese a contar con una visibilidad del eclipse muy alta, más del 90% con el añadido de hacerlo coincidir con las Perseidas. Cualquier aliciente puede ser decisivo para esos desplazamientos de última hora que escapan a la planificación.

Lo que preocupa es moverse en el terreno del descontrol, la certeza de que no se puede poner un vigilante en cada monte, la rapidez con la que las redes sociales ponen en el objetivo lugares que no estaban entre los posibles destinos de tanto fan esporádico y la picaresca de hacer negocio con cada imán de visitantes. Hay particulares que han visto la oportunidad de hacer caja y se han lanzado a ello. Pero sobre todo preocupa que es verano, que el riesgo de incendios es elevado y que cualquier imprudencia puede acabar en desastre. Por eso hay que tener los ojos bien abiertos, para ver el eclipse (con gafas homologadas) y para que este 12 de agosto no se recuerde por algo negativo y que lamentar.

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