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Opinión | LA COMEDIA HUMANA

Otro futuro es posible, sí; o peor

1-En los tiempos oscuros habrá que escribir sobre los tiempos oscuros, según el viejo B. Brecht. Porque irremediablemente estos tiempos también pasarán, vendrán otros —si es que el planeta no revienta antes y nos acaba extinguiendo en defensa propia— ya veremos si mejores o aún peores y según para quién, que algunos están que no caben en sí de gozo con ahora, y no sólo los mi, bi y trillonarios, sino millones de sus siervos, encantados de vivir en este quilombo que dicen mercado libre, esa cosa que no existe sin consultorías de información privilegiada al por mayor. El resto, unos cuantos miles de millones, lo tendrán cada vez más crudo. Veremos.

En fin, si la bola sigue girando, tal vez en el futuro alguien se pregunte cómo fue que un sistema pensado para resolver conflictos, la democracia, sirvió para la elección de tantos gobernantes incapaces, o corruptos, o imbéciles, inútiles y lerdos en tantos países.

2-Las élites y los gobiernos que antaño patrocinaban dictadores mediante golpes de estado, han descubierto en las nuevas tecnologías una forma de intervenir en los procesos electorales para que salga el seis doble que les interesa. Trump, primero, luego casi todos los países de sur de continente americano. Y en Europa los nietos de las generaciones que lograron cotas de cierto bienestar gracias al programa socialdemócrata, hoy votan también neofascistas o filonazis para que cierren las puertas al nuevo lumpen venido de todas las miserias del mundo.

Parece que la solidaridad tiene un límite, y mengua con cada oleada de inmigrantes. Países de tradición acogedora, que absorbieron las primeras y segundas generaciones, han agotado el cupo de tolerancia y votan a gobiernos que prometen, como principal mérito, su eficacia contra la emigración. Todas las izquierdas europeas, las que va quedando, siguen sin encontrar un procedimiento para conciliar su discurso humanitario con el miedo creciente de la ciudadanía, convenientemente azuzado. Y en esta oscuridad es donde estamos, con una situación que va decantando la historia hacia un aroma conocido, otra vez contra el enemigo milenario que viene a terminar con la tradición y la cultura, etc; ahora en forma de pedigüeños sin fin que ponen en cuestión el sistema erigido tras la segunda guerra mundial. Una ecuación con demasiadas incógnitas.

3-Por aquí, por el Reino de las Españas Reunidas Jeiper, seguimos con la nuestra. A Nuñez, esa calamidad incomprensible —con la de gente brillante que ha de haber en el PP, ¿no?— tratan de echarle una mano los primos de Europa, pero cada vez que sale por la tele se boicotea a sí mismo con un talento admirable para la nada mas absoluta, o bueno, para explicar un incendio, que no lo supera ni Gila vivo, en eso.

Lo de Haragán primero tiene su techo electoral ya visto, y según va colocando al personal de su empresa, Vox S.L. le van saliendo lumbreras aquí y allá, que ya van dejando patentes los objetivos reales de la compañía, donde al CEO ya le hemos puesto casoplón, con la señora bien colocada y la división comercial entera al servicio de la internacional del ramo. Patriotas, dicen ellos.

Doña Isabel primera y única del cocido madrileño, a todo esto, sigue con que si este ático o este otro y ay, que no me decido; y que sólo quieren acabar con nosotros y con la Quirón, que es una empresa tan chula, jolines. n

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