Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | editorial

Zaragoza

Llegó la hora del eclipse de verdad

Aragón se pone a prueba hoy con el eclipse total de sol que se vivirá esta tarde en España y con especial importancia en aquellas zonas de la comunidad enmarcadas en la franja de máxima visibilidad, que incluye buena parte de la provincia de Zaragoza y sobre todo la de Teruel en su totalidad. Este fenómeno astronómico es único y lleva más de cien años sin vivirse en España, de manera que ha generado durante meses unas expectativas muy altas que prometen una prueba de fuego exigente para las administraciones implicadas en la gestión de este tipo de avalanchas humanas. Los astros han querido que sea precisamente lo que se denomina España vaciada, o despoblada mejor dicho, la gran privilegiada de este acontecimiento tan excepcional, entornos naturales y núcleos urbanos que no están acostumbrados a multiplicar por tanto su población. Hoy lo harán, y a ver qué pasa.

Porque tener miles de personas en zonas donde solo habitan cientos o decenas de vecinos es complicado de anticipar, sobre todo si a falta de 24 horas de que se produzca el eclipse aún nadie sabe si serán mil o 10.000. Se puede intuir, por las reservas y los aparcamientos habilitados, casi más que habitantes, pero no asegurar. Porque los desplazamientos en el día no necesitan comunicarse a las autoridades ni a los alojamientos que se han llenado para la ocasión a precios desorbitados. No es algo exclusivo de Aragón, en otros puntos de la península también agraciados las tarifas son similares. Y se agotan igualmente. Así se afronta la jornada de hoy, entre la incertidumbre de quienes reciben turistas por un día y la expectación de quienes se acercan a esos puntos privilegiados. Las cifras oficiales apuntan a un registro histórico de visitantes en la comunidad: en Zaragoza se han duplicado las consultas en la oficina de turismo, en la frontera se ha incrementado el paso de vehículos en dirección a Aragón, las reservas se cuentan por miles en los espacios públicos habilitados y los alojamientos, habituales y esporádicos ya han desaparecido de la oferta. Y no hay que olvidar la proyección exterior: el Pico dle Buitre, el Observatorio Astrofísico de Javalambre o Galáctica van a recorrer todo el planeta.

Pero ni la incertidumbre y ni la expectación deben eclipsar lo que realmente más importa de este fenómeno extraordinario. Preocupa que el visitante esporádico sea responsable para que todo siga igual cuando se marchen. Y es que la fortuna de estar en esa franja de visibilidad máxima y privilegiada se da en verano, a temperaturas muy altas y con un riesgo muy elevado de incendios forestales como el que está arrasando el monte junto al embalse de La Peña y en dirección a Jaca y Puente La Reina. No se pueden permitir imprudencias ni actos irresponsables en el medio natural, tampoco poner vigilantes en cada colina para que se comporten de forma responsable y cuiden el entorno que le brinda la misma naturaleza que nos ofrece episodios tan únicos como un eclipse total de sol. Y sobre todo no se puede consentir que esta excepcionalidad sirva de excusa para cualquier comportamiento. Aragón ha marcado los límites, que quizá no todo el que lo visite conozca, y ahora se verá si tanta promoción ha provocado un efecto llamada que sea incontrolable o todo sale como se esperaba cuando el Sol vuelva a brillar. Ese es exactamente el límite que marcará el éxito o el fracaso, el momento para recordar o para olvidar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents