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Opinión

Zaragoza

Ceuta y sus realidades

El mundo rico no ha sabido canalizar hacia el desarrollo, en todos los sentidos, un continente con grandes posibilidades y lo ha dejado sometido a los intereses de países y grupos a quienes no interesan gobiernos estables que basen su gestión en el respeto a los derechos de sus ciudadanos

Los ceutíes no tienen culpa alguna de estar viviendo en un territorio que corona un continente que arrastra conflictos de todo tipodesde el fin del colonialismo y además tiene el añadido de que es el puente más cercano desde África a la deseada Europa. Si a eso añadimos que EEUU e Israel han puesto los ojos en ese «fiel aliado» en que se ha convertido Marruecos, tenemos el marco perfecto para que la situación se convierta en una crisis permanente. Los ceutíes están pagando por algo que no debía suceder y su situación estratégica, debería estar tenida muy en cuenta a la hora de desarrollar programas de apoyo que valoraran estos aspectos.

Quizá la UE no está siendo consciente del papel que Ceuta y España están jugando en la frontera sur de nuestro continente y la están dejando sola ante un problema que le afecta directamente.

Los árboles a veces no dejan ver el bosque y es posible que en ese maremágnum de personas que han llegado a Ceuta, una vez se produzca su identificación, encontremos un porcentaje amplísimo de ciudadanos del resto de África que escapan de la miseria, las guerras, explotación y abusos de todo tipo, incluyendo por supuesto, la gran cantidad de niñas y mujeres marroquíes que no aguantan más los abusos del gobierno alauita.

África está en llamas. El International Crisis Group, un centro de estudios independientes que alerta sobre crisis y conflictos en el mundo, pone atención en la difícil situación que se está viviendo en África, donde los conflictos, lejos de solucionarse se eternizan en el tiempo provocando una inestabilidad en los países y sus zonas fronterizas.

Sudan, el Sahel (Mali, Burkina Faso, Niger y Nigeria), la República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopia, Chad, Senegal, Ghana son escenarios, aunque hay otros más, que se ha convertido en blanco de intereses estratégicos, económicos, religiosos y políticos que lanzan a millones de personas a la migración, arriesgando sus vidas, porque están convencidos que en sus países no tienen ningún valor. En este contexto, cincuenta y cinco millones de personas de África Occidental y Central están en riesgo de sufrir hambrunas y otros muchos sufren la violencia en sus diferentes formas ya que sus países se encuentran muy alejados de los derechos con los que se gobierna en los países occidentales.

El mundo rico no ha sabido canalizar hacia el desarrollo, en todos los sentidos, un continente con grandes posibilidades y lo ha dejado sometido a los intereses de países y grupos a quienes no interesan gobiernos estables que basen su gestión en el respeto a los derechos de sus ciudadanos. África es el vivo ejemplo del fracaso de las relaciones y la diplomaciainternacional y tristemente de la propia ONU, que está asistiendo como espectador silente ante tanta desgracia, sometida como está, al derecho de veto de los países que forman su Consejo de Seguridad.

Hay muchos puntos en las relaciones internacionales, que se nos escapan y parece ser que se rigen por unos parámetros, que lospaíses democráticos aceptan, en una muestra de hipocresía que permite mantener excelentes relaciones con países gobernados por príncipes, reyes o gobiernos que gestionan con mano de hierro la vida de sus súbditos, que no ciudadanos. La economía se ha convertido en el vehículo que marca las relaciones en el mundo y da igual si las mantenemos con auténticas autarquías y dictaduras en las que los derechos humanos se conculcan permanentemente.

Esta situación nos afecta directamente y se está poniendo de manifiesto en Ceuta. El Gobierno a través de sus ministros y del propio presidente, Pedro Sánchez, está dando respuestas en relación a la postura de Marruecos y la resolución de la crisis que no son fáciles de entender. Ha habido mensajes contradictorios, lentitud en las actuaciones y mucho ruido, ya que se entrecruzan los intentos de resolver el problema que viven los ceutíes con los argumentos y acciones que la oposición está poniendo contra el gobierno.

La solución no está siendo sencilla y lleva tintes de enredarse más, al entrar en juego la Corona. Algo hay en las relaciones con Marruecos que se nos escapa. Quizás ocurra como decía el General Sáenz de Santamaría, director de la Guardia en los tiempos duros de la lucha contra ETA: cuando estás actuando en el filo de la navaja (Ley), hay cosas que no se deben hacer, si se hacen no se deben decir y si preguntan si las has hecho se deben de negar. Pues eso.

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