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El Periódico de Aragón

Carmen Lumbierres

El triángulo

Carmen Lumbierres

Los unos y los otros

Tanto medir los tiempos, tanto contraprogramar la agenda del adversario, tanto estar pendiente de la respuesta de los otros más que de las propias declaraciones hace que cualquier asunto grave se acabe acogiendo como un chascarrillo más, y se resuelva con un cada vez parecemos más una película de Berlanga.

Ya no solo hay escuchas a independentistas como hace diez días reconoció el ministro Bolaños asegurando que se iba a esclarecer todo lo sucedido, ya parece que la ministra Robles conoce la revista 'New Yorker' y Citizen Lab pero no sabemos si se ve a ella misma como una amenaza para la estabilidad del Estado porque también ha sido espiada junto con el presidente del Gobierno por el 'software' Pegasus. Lo supimos ayer, a las nueve y media de la mañana en un día festivo para medio país, casi un año después de que se produjera la intromisión, y la ubicua presidenta de la Comunidad de Madrid ve las garras del sanchismo para arruinarle el protagonismo en su jornada de celebración.

Mientras, el PP y los espiados en primera instancia comparten su incredulidad o por lo menos la oportunidad de la denuncia gubernamental que ven como una cortina de humo para diluir las responsabilidades en el ciberespionaje al independentismo y sobrellevar la crisis en la mayoría parlamentaria que ha funcionado parte de la legislatura. Los que votaron 'no' a la ratificación al decreto de medidas para paliar los efectos económicos de la guerra siguen unidos por razones bien distintas en la perplejidad por estas últimas informaciones. Aunque hablar de información cuando estamos ante justo lo contrario, una serie de publicaciones o informes sin poder ser todavía por su naturaleza contrastados, con intereses de parte y que se utilizan aun siendo medias verdades como arma arrojadiza contra el otro, es paradójico porque estamos ante un caso en el mejor de los supuestos de 'misinformación' y en el más realista de desinformación.

Perder la 'auctoritas' en asuntos de Estado debilita todavía más la percepción sobre las democracias

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Cuando se defienden los atajos, si quien los emprende son los tuyos te deja sin argumentos cuando la víctima eres tú. ¿O están pretendiendo aparecer como víctimas para encarar las responsabilidades exigidas de una comisión de investigación? Es que no tenemos más que dudas. ¿Por qué Unidas Podemos defiende con vehemencia la autoría de las cloacas del Estado que conocimos con Villarejo en 2013? ¿Y Marruecos, Rusia o una gran empresa transnacional que quiere chantajear económicamente al Gobierno? ¿Con qué nos quedamos entre tanta suposición? Y lo que es peor, ¿a quién creemos? Perder la 'auctoritas' en asuntos de Estado debilita todavía más la percepción sobre las democracias, que para algunos tienen elasticidad infinita o memoria de forma.

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