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El Periódico de Aragón

Carolina González

Los derechos no son eternos

Solo los más mayores tienen conciencia de lo mucho que cuesta ganar derechos y lo poco que se tarda en perderlos. Saben lo que supuso votar, porque hasta entonces no habían podido hacerlo. Conocen lo que es tener prestaciones sociales, porque vivieron los años en los que no existían. Tienen claro que nada es eterno, sobre todo si hablamos de derechos adquiridos con esfuerzo, tesón y, en ocasiones, mucho sufrimiento.

Lo que está sucediendo en Estados Unidos con el aborto nos recuerda lo que puede ocurrir cuando se resta importancia a la capacidad decisoria de líderes aparentemente necios. Populistas bravucones convertidos en presidentes que guían temporalmente un país y marcan las bases para su futuro. Y aquí, especialmente, es donde radica el peligro. Porque cuando no se aprecian a corto plazo las consecuencias directas de alguna barrabasada, pueden parecer menos grave. Pero nada más lejos de la realidad. Es como escupir hacia arriba.

Millones de estadounidenses se han echado a las calles. Gritan «mi cuerpo, mi elección» y protestan contra la posible prohibición del aborto en el país

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Millones de estadounidenses se han echado a las calles. Gritan «mi cuerpo, mi elección» y protestan contra la posible prohibición del aborto en el país. Según un borrador filtrado a un medio de comunicación, el Tribunal Supremo podría revocar su propia sentencia de 1973 cuando garantizó el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo durante el primer trimestre en todos los Estados. En ese país no existe ninguna ley nacional que garantice el aborto, eso es posible únicamente gracias al fallo de hace casi 50 años que ahora pretenden derogar.

Cambiar la jurisprudencia en un asunto tan trascendental para millones de mujeres y enmendarse a sí mismo, como parece que podría hacer el Supremo, responde al cambio de criterio de sus actuales integrantes, todos con cargo vitalicio y ratificados por el Senado. Entre los 9 magistrados que lo componen, 3 fueron propuestos por Donald Trump y se les atribuye un perfil netamente conservador.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha vuelto a reafirmar su compromiso con el derecho a decidir de la mujer y ha anunciado que responderá si el alto Tribunal consuma la derogación. Por cierto, que es la primera vez que se filtra un borrador de sentencia del máximo órgano judicial norteamericano.

Una vez más asoma la posibilidad de cuestionar lo ya superado y retroceder. De reabrir debates que creíamos cerrados. Quién garantiza que no pasará lo mismo con el matrimonio homosexual, por ejemplo. En Europa ya hemos visto cambios sustanciales en derechos y libertades con la entrada de determinados partidos en el gobierno.

Subestimar a alguien nunca es recomendable. Sucumbir a quien te regala los oídos tampoco debería ser una opción.

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