Una de las premisas de JIM para el final de temporada era tener a toda la plantilla enchufada, a todos los jugadores metidos y dispuestos a ayudar cuando fuera necesario. Por ejemplo, Zanimacchia y Sanabria. Por ejemplo, anoche en el estadio insular. Dos jugadores que han jugado cuatro ratos como quien dice, por quien nadie hubiera apostado para decidir un partido ni, mucho menos, una temporada, pero que aparecieron en el momento justo en el lugar oportuno, para marcar el primero de penalti y el segundo de cabeza y sumar tres puntos que acercan al Real Zaragoza a la salvación.

Ninguno de los dos se hizo esperar. Aún no se llevaban cinco minutos cuando Zanimacchia sufrió un pisotón dentro del área que necesitó una revisión del VAR para ser señalado como penalti. El italiano, como en el patio del colegio, al que se lo hacen lo tira, cogió el balón, tomó poca carrerilla y golpeó a media altura cerca del poste izquierdo de la meta de Valles. El partido no podía empezar mejor. También se dio prisa Sanabria, que no llevaba ni un minuto sobre el césped cuando cabeceó a la red un buen centro de Tejero en el minuto 80. Era el primer balón que tocaba el charrúa.

Eso no quiere decir que fuera un partido tranquilo, ni mucho menos. Entre medias, entre Zanimacchia y Sanabria, hubo una buena ración de sufrimiento, como es habitual esta temporada en el equipo aragonés. Tuvo ocasiones Las Palmas que desbarató Cristian, tuvo oportunidades el Zaragoza que falló incomprensiblemente. Como un segundo penalti que Eguaras lanzó al mismo costado que Zanimacchia pero más abajo, para que detuviera Valles. O como esa doble acción que Narváez estrelló en el palo y Zapater envió fuera por milímetros justo antes del descanso.

El sufrimiento se tornó casi en agonía al ver caer uno detrás de otro a los jugadores del Zaragoza, a los que JIM tenía que ir retirando por diferentes problemas físicos. El último cambio tuvo un poco de eso y un poco de instinto de supervivencia. Salió Sanabria, sí, pero también Jair para fortalecer la defensa. Se marcharon Narváez, tocado, y Zapater. La suerte acompañó ahí al técnico porque Sanabria surgió poderoso nada más salir al campo para cabecear con fuerza y precisión un sensacional centro de Tejero, que también había tenido que entrar por un tocado Vigaray.

Así que ayer al Real Zaragoza lo salvaron dos protagonistas inesperados. Zanimacchia apenas supera los mil minutos jugados este curso con apariciones y desapariciones del equipo, sin terminar de verse su mejor versión. En los últimos 15 partidos había jugado 18 minutos, pero en Las Palmas no desaprovechó la oportunidad, se internó con decisión en el área y, después, lanzó también con determinación el penalti del que fue objeto.

Sanabria, fichaje de invierno, no llega a los 300 minutos jugados y había perdido protagonismo las dos últimas jornadas después de tres seguidas como titular. Tampoco dejó pasar la oportunidad en las islas y se estrenó con un gol que cerró una victoria que puede valer oro para el Real Zaragoza.