En medio de la incertidumbre y quietud que envuelven la actualidad del Real Zaragoza, el regreso de los aficionados a La Romareda cuando comience la próxima temporada irrumpe como una opción cada vez más probable. De hecho, en el seno del club se confía y casi se da por segura una vuelta que la entidad ya reclamó a finales de la pasada campaña, pero entonces el Gobierno estatal solo autorizó la entrada de aficionados en aquellas comunidades con una situación sanitaria más aliviada. Aragón, en fase 3, no pertenecía a estos territorios, así que la vuelta a casa de la afición tuvo que esperar.

Ahora, en una situación epidemiológica más positiva, un proceso de vacunación avanzado y la previsión de que cuando empiece la temporada, a mediados de agosto, la inmunidad de rebaño (70% de vacunados) esté muy cerca, el Ejecutivo central expone su deseo de reabrir las puertas a los seguidores cuando el balón vuelva a rodar y hacerlo de forma generalizada y sin excepciones. Si no hay retroceso, La Romareda recuperará el aliento casi un año y medio después del último partido en el que el primer equipo estuvo arropado por los suyos. 

En estos momentos, la previsión del Consejo Superior de Deportes (CSD) es comenzar la próxima temporada (14 y 15 de agosto) con unos aforos entre el 50% y el 70% en los estadios para, a lo largo de la campaña, alcanzar el 100% de ocupación. «Estoy convencido de que si la vacunación marcha como está yendo hasta ahora, podemos hablar de esos porcentajes y, si mejoran, incluso pueden aumentar, pero vamos a ser cautelosos», declaró el presidente del CSD y secretario de Estado, José Manuel Franco, en la Cope. A esas palabras se abraza ahora el Real Zaragoza que, sin embargo, hace un año que no recibe notificación oficial alguna en relación a la vuelta de aficionados a los campos. Tampoco por parte de LaLiga, que ya accedió a ese retorno parcial autorizado a finales de la pasada temporada. 

En el club, en todo caso, existe satisfacción tras la doble apertura de La Romareda al público en el tramo final del anterior ejercicio para presenciar un partido del Deportivo Aragón (contra el Barbastro) y del Real Zaragoza de División de Honor juvenil ante el Barcelona, si bien en este último no se agotaron las mil localidades que el club puso a disposición de los seguidores. En ambos casos, la organización y la logística aplicadas en función del protocolo a seguir cuando el campo se abra también para ver al primer equipo resultaron del todo positivas.

Si, al fin, la puerta se abre en agosto, no faltará casi nadie. Eso, al menos, se cree desde el Real Zaragoza, donde existe la confianza e incluso la convicción de que la renovación de abonos será masiva y mayoritaria. Más allá de la nefasta temporada 2020-2021 del Real Zaragoza y del 0-5 ante el Leganés, que, según admite la entidad, escoció de lo lindo, en las oficinas de Eduardo Ibarra reina el optimismo. El club se apoya en la gran respuesta de la afición a pesar de la pandemia, con una espectacular cantidad de renovaciones a pesar de que existían muchas probabilidades de no poder acudir al estadio en todo el ejercicio y en el «germen» del zaragocismo de cara a mantener la masa social a pesar del mal sabor de boca que dejó una de las peores temporadas en la historia del Real Zaragoza. Una vez esquivado el descenso, se abre ahora un nuevo horizonte.

Claro que la incertidumbre en torno al cambio accionarial en el club y un verano que se presenta largo, con casi un mes por delante todavía de vacaciones para la plantilla y más de dos hasta el comienzo de la nueva campaña, llevan al club a apelar a la paciencia también a la hora de abordar las características y el diseño de una campaña de abonados que ni siquiera dispone todavía de un esbozo. Es aún pronto para todo.